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¿Cuánto vale mi pyme?

Aunque muchos emprendedores no tengan intención de poner en venta su sueño ni dar entrada a inversores financieros para no perder nunca el control, es muy probable que en algún momento sea necesario tomar la decisión de calcular el precio de una pyme. Y esto es así porque en casi imposible cubrir las necesidades de crecimiento de una empresa con el mismo capital que se dispuso al inicio de la aventura. Ante esta situación, siempre surge la gran pregunta: ¿cuánto vale mi empresa? Con el fin de encontrar la respuesta para esta difícil cuestión se cuenta con diversas herramientas que iremos viendo en este post. Lo primero que hay que destacar es que una empresa vale lo que el mercado dice que cuesta. Aunque el emprendedor y fundador de la compañía piense que su negocio puede ser valorado en dos millones de euros, si los inversores sólo están dispuestos a pagar un millón… No hay nada que hacer. Ese será el precio final de la empresa. Si nos encontramos con este problema, la única solución pasa por esquivar a los profesionales y tratar de dar entrada a familiares en la pyme. Quizá a ellos sí pueda convencerles de que las perspectivas de futuro son excelentes y logre que paguen esos dos millones. Pero eso no quiere decir que en una ampliación de capital futura usted vuelva a ser capaz de lograr que otros inversores adquieran las participaciones en su negocio a ese mismo precio.
A pesar de lo dicho hasta ahora, usted también tiene la posibilidad de decir al mercado lo que vale su firma. Por norma general en un pequeño negocio, y más si acaba de empezar, no existen variables financieras suficientes para poder realizar una estimación objetiva de los números. Esto quiere decir que los inversores se basan en suposiciones y en información que les ha llegado para marcar el valor. Por lo tanto, es misión del empresario desarrollar un proceso de valoración objetivo de la compañía para lograr influir en el precio final. ¿Cómo se consigue?
1- Comparables. Averigüe lo que valen empresas similares a la suya, tanto en cuanto a su negocio como por situación geográfica. Una forma de hacerlo es a través de webs especializadas como Mercopym. Pero lo ideal es acudir a abogados o gestores para asesorarse y determinar el tipo de mercado del que deben provenir las compañías comparables.
2- Previsiones financieras. Las expectativas de futuro son vitales a la hora de convencer a los inversores de incrementar el precio objetivo. Así que aunque sea muy difícil predecir el futuro, el emprendedor debe hacer este ejercicio si quiere alcanzar su objetivo. Eso sí, no se le ocurre exagerar las expectativas ya que esta decisión le acarreará graves problemas en el seno de la empresa en el futuro, sobre todo si esos inversores a los que usted pretende captar le piden formar parte de los órganos de gestión de la empresa. Otra cuestión que debe tener en cuenta es que un negocio que no es rentable no vale demasiado la pena para los expertos en mercados. En ese caso no le queda más remedio que cimentar la valoración de su pyme basándose casi de forma exclusiva en un futuro halagüeño y lleno de expectativas.
A la hora de valorar una firma y de convencer a los demás de que eleven su inversión, es importante conocer las herramientas que utilizan los expertos financieros. Lo más habitual es que se basen en alguno de estos tres métodos:
1- Valoración estática. El valor de una empresa se obtiene exclusivamente de los activos actuales sin tener en cuenta para nada las perspectivas de futuro.

2- Valoración dinámica. A diferencia del método anterior, en esta ocasión no se miran sólo los balances sino que se considera a una empresa como a un ser vivo que está en movimiento. Por tanto tiene pasado, presente y futuro.

3- Valoración por múltiplos. Es lo más habitual en los mercados y consiste en encontrar unos ratios donde se relacione el patrimonio de la empresa con otras variables. De esa forma se consigue comparar la firma con otras de características parecidas. Aunque existen numerosas posibilidades, los múltiplos más habituales en este tipo de operaciones son el PER (valor de mercado sobre valor contable) y el resultado de las divisiones EV/Ebitda,  EV /ventas o EV/ EBIT.

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