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¿Cuánto tengo que cobrar?


Hace unos años en una entrevista, Tomás Fuertes, el presidente de ElPozo, la segunda cárnica de España con una facturación que ronda los 700 millones de euros, enseñó su nómina. En ella se veía que cobraba unos 6.000 euros al mes por presidir la empresa. Rescatamos esta anécdota del pasado para que sirva de guía a la hora de encontrar la respuesta a una pregunta, que seguro que ha rondado la cabeza de todos los emprendedores: ¿cuánto tengo que cobrar?

No es nada extraño que muchas personas se conviertan en empresarios porque sienten que no están recibiendo un salario acorde al trabajo realizado. Ante esta situación, muchos piensan que lo mejor es crear una empresa propia y asignarse un “sueldazo”. Pero en la mayoría de las ocasiones, llegar a la cifra correcta que se tiene que cobrar no es nada sencillo. Además hay que tener en cuenta otras variables que entran en juego. Para tratar de ayudar a resolver esta difícil ecuación, nada mejor que hacerse las siguientes preguntas:

¿Cuánto pago al resto de directivos de la empresa?

Resulta evidente que el presidente de una empresa debería ser la persona con el sueldo más elevado. Pero eso no quiere decir que tengan que doblar o triplicar a los salarios del resto de ejecutivos. Así que mucho cuidado con elevarse el sueldo demasiado, ya que podría afectar de forma negativa al trabajo de la alta dirección de la compañía.

¿Y qué pensarán los demás empleados?

En muchas ocasiones, las empresas que se acaban de poner en marcha suelen andar cortas de dinero. Por dicho motivo, los fichajes suelen incluir una pequeña parte del salario en dinero y el resto en otro tipo de compensaciones a futuro. Pero esa persona no se sentirá muy feliz si ve que todos los meses, el dueño de la firma se lleva un buen cheque y no se sacrifica como el resto de la plantilla. A la larga esta situación, también, desmotiva a las personas.

¿Cuántos trabajos cubro?

En un pequeño negocio, puede que el emprendedor ejerza la labor de consejero delegado, agente de compras, vendedor, etc. Si es su caso, quizá debería cobrar por todos esos puestos de trabajo que desempeña, o al menos una parte de lo que costaría contratar a las personas que deberían desempeñar esas labores para la empresa.

¿Cuál será el flujo de caja de mi empresa?
Los salarios se pagan con la tesorería que es capaz de generar un negocio. Por tanto, es necesario realizar un estudio serio para saber la cantidad de dinero que podrá dedicar la empresa a salarios. Una vez realizado se podrá deducir mejor la cuantía del sueldo que debe cobrar el emprendedor y fundador de la compañía.

¿Qué hacer cuándo crecen los beneficios?

La respuesta a esta pregunta es de cada emprendedor. Pero lo ideal es que los beneficios que se generen se reinviertan en la propia empresa para asegurar su crecimiento futuro. Tampoco es lógico que si una empresa que ganaba tres ahora obtenga un resultado de seis, usted deba doblarse el sueldo, ya que el negocio necesita cada “pedacito” de capital que se genere. Por tanto, sí que puede subirse el sueldo, pero siempre con sentido común.

¿Cuánto dinero necesito?

Antes de asignarse un salario, debe estudiar la cantidad que realmente necesita para vivir. Es decir, si no necesita tanto dinero y se asigna un sueldo demasiado elevado no obtendrá demasiadas simpatías de sus empleados, especialmente de los altos cargos. Así que antes de nada analice lo que realmente necesita para vivir bien, pero sin dañar la imagen que tienen de usted en la empresa.

¿Debo acordar mi salario con el resto de inversores?

Si en el accionariado de la empresa hay más de un accionista la respuesta es que es fundamental que el presidente acuerde sus emolumentos con el resto de la directiva. De esta forma las cartas estarán encima de la mesa y jamás le podrán reprochar que la empresa no ha tenido éxito porque usted se ha encargado de dejarla sin fondos.

¿Debo hacerlo público?

Quizá el ejemplo de Tomás Fuertes enseñando la nómina a un periodista para que lo sepa toda España no es demasiado ortodoxo. Pero seguro que ese gesto gustó mucho a los empleados, sobre todo si se tiene en cuenta que no estaba mostrando una cifra demasiado elevada para la importancia de la empresa que preside. Por tanto, no tenga miedo de que el resto de la plantilla sepa lo que cobra de la empresa. Y piense que es muy difícil que una información de esa importancia no se sepa nunca. Siempre hay alguien que conoce su sueldo y que, por tanto, puede filtrar la información.

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