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¿Cuál es tu mapa de riesgos?

¿Has perdido alguna vez las llaves y no has podido entrar en casa?, ¿te han robado el móvil y has visto volar el número de teléfono de todos tus amigos? La vida está llena de peligros, igual que los negocios. Por eso el emprendedor también debe ser previsor y plantearse lo antes posible cuál es el mapa de riesgo de su empresa.

 

Para hacerlo adecuadamente, lo primero que necesita es conocer exactamente a qué amenazas se enfrenta ésta, cuáles son los principales riesgos que la acechan y los que podrían tener peores consecuencias en caso de que derivaran en un verdadero problema; pero también cuáles son los riesgos secundarios y los menos evidentes, ante los que tampoco hay que bajar la guardia.

 

La mejor forma de conseguir una visión clara y rápida es elaborar un mapa de riesgos, en el que se detallen todos los peligros y amenazas existentes, se analicen la dimensión y la cualificación de cada uno de ellos y se planteen simulaciones y test de carácter extremo, así como otro tipo de herramientas que se usan habitualmente en el ámbito de la prevención y que determinan y calculan la probabilidad y el valor de las posibles pérdidas a las que está exponiendo la empresa y el negocio. El mercado ya ofrece herramientas que, por ejemplo, permiten a las empresas tener controlada su cartera de clientes en todo momento, conociendo su capacidad de pago y su nivel de riesgo. Es lo que llaman “Risk Management”.

 

En el mapa de riesgos deben estar representadas todas las amenazas a las que se ve expuesta una empresa; y, además, se ha de detallar la probabilidad que existe de que cada una de ellas se convierta en una realidad y, por lo tanto, en un problema o en un accidente. Pero el diagrama también tiene que explicar el impacto que podrían tener esas amenazas sobre el negocio y el funcionamiento de éste, así como el grado de control que existe sobre todas ellas. Las distintas zonas del mapa de riesgos se suelen representar con diferentes colores, rojo para las más expuestas y verde para las más seguras.

 

El diagrama también debe detallar los planes de acción que tiene la empresa para mejorar la eficacia de los controles y prever la creación de otros nuevos, sobre todo los que afectan a las amenazas más peligrosas. Y ha de prever también la actualización periódica del mapa de riesgos, asegurarse de que se cumplen los planes de acción programados y reportar la evolución de los diferentes riesgos.

 

Entre los peligros que hay que tener en cuenta a la hora de elaborar el mapa de riesgos de una empresa se encuentran los derivados del mercado, de la gerencia del negocio, los operacionales y otros de carácter general.

 

Peligros del mercado. Los riesgos de mercado son los que llegan de la mano de las variaciones económicas del entorno, ajenas a la empresa y que no pueden ser controladas por ésta, pero que pueden causarle graves pérdidas. Hablamos, por ejemplo, de la inflación, los tipos de interés y de cambio, medidas económicas del gobierno, etc.

 

Riesgos gerenciales. La existencia de un mayor o menor número de riesgos gerenciales  depende de la propia empresa, de la capacidad del negocio y de los riesgos que ésta quiera asumir. Ya se sabe, el que no arriesga, no gana… Lógicamente, estos riesgos dependerán de la estrategia de la compañía, de sus políticas de actuación e inversión, de sus pretensiones de crecimiento, de su liquidez…

 

Amenazas operacionales. El día a día de un negocio puede sufrir también muchos riesgos y amenazas directas e indirectas. Por ejemplo, los fallos en algunos procesos internos o los errores humanos pueden tener consecuencias imprevisibles y acarrear problemas en el funcionamiento normal de la empresa, provocando incluso su paralización, lo que supondría importantes pérdidas económicas.

 

Otros siniestros. Además de todos los riesgos anteriores existen otros que habitualmente es necesario asegurar adecuadamente para no llevarnos ninguna sorpresa desagradable en caso de que ocurra un percance. Entre ellos, se encuentra fundamentalmente la posibilidad de que se produzca un problema, como la rotura de una máquina, un siniestro u otro accidente de cualquier tipo.

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