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Crowdfunding: otra forma de financiación para tus proyectos

Actualmente conseguir financiación para un nuevo proyecto de una entidad bancaria es complicado. Pero detrás del panorama de la estructura financiera tradicional está asomando un rayo de esperanza: se llama crowdfunding.

Tal vez la palabra le puede sonar extraña, pero seguro que el funcionamiento le resulta de lo más familiar a cualquier empresario. No hay emprendedor que en sus comienzos no hiciera una primera ronda de captación de recursos entre familiares y amigos. Eso que los libros de gestión empresarial llaman las tres F (Fools (locos), Friends (amigos), and Family (familia)). El éxito de aquella recolección dependía del número de amigos y de la posición financiera de los mismos. Digamos que el crowdfunding enfoca ese ejercicio en los fools, los locos. Esos que, aunque parezca imposible en plena crisis, tienen dinero y ganas de invertir en proyectos que les motiven. Gracias a Internet y las redes sociales los empresarios ávidos de captar financiación pueden localizar a esos locos interesados en dársela. Eso sí, todo a pequeña escala.

Diversas plataformas de Internet permiten colocar, a modo de escaparate virtual, el proyecto que busca financiación y definir la compensación en función de la cantidad aportada. La película El Cosmonauta se ha hecho famosa por utilizar este sistema para financiarse. Quienes aportaban dinero se llevaban desde una entrada para ir a verla en el cine, hasta una aparición estelar, pasando por la presencia en los títulos de crédito. Desde entonces, mucha gente identifica el crowdfunding con las clásicas donaciones a proyectos culturales o con el, aún más clásico, concepto de mecenazgo.

Algo tiene de ambos, pero hay un gran diferencia frente a ellos, la financiación del proyecto no se concentra en un gran potentado sino que se reparte en muchos “donantes” que aportan sus “granitos de arena” del tamaño que sus finanzas lo permitan. El modelo se ha puesto muy de moda en el mundo de la cultura, pero también tiene un fuerte arraigo en el de las pymes. Por supuesto es una estupenda idea para las Start up, pero empresas consolidadas, como la editora de libros Bubok, han valorado este modelo de financiación para su expansión internacional.

El atractivo del modelo en España está abalado por la explosión de plataformas on line. Desde las decanas como Fandyu.com o Lanzanos.com a las más especializadas en temas culturales como Partizipa.com yVerkami.com);  en España. Parten de modelos internacionales como CrowdCube.com, centrada sólo en la financiación de proyectos empresariales. El secreto de su éxito se basa en la transparencia. No se trata de pedir por pedir. Quienes pretenden captar dinero a través de este sistema deben definir con exactitud su proyecto, la cantidad de dinero que quieren, para qué se va a utilizar y se marcan un tiempo máximo para conseguir el objetivo. En plataformas como Lanzanos.com aseguran que si pasado ese tiempo no se ha conseguido toda la financiación, las aportaciones realizadas son devueltas a sus dueños. Es decir, o se consigue toda la financiación o no se consigue nada.

Por supuesto el modelo tiene sus detractores, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

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