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El coste del Brexit: 51.400 millones de euros y la pérdida de la City

Los daños y coste del Brexit van en aumento. Londres dejará de ser el mayor centro financiero global en cinco años. Bruselas, además, apremia para cobrar el cheque del divorcio.

 

Londres será la gran perjudicada del Brexit. A juzgar por un estudio, publicado por la prestigiosa firma financiera Duff & Phelps, su conocido en el mercado Global Regulatory Outlook, la capital británica, que se había convertido en los últimos ejercicios en el centro de las finanzas mundiales en detrimento de su histórico y gran rival, Nueva York, dejará de luchar por este cetro global a partir de 2023. Cuando se aprecien los daños colaterales del Brexit, con traslados de empleados, directivos y oficinas desde Canary Wharf, emblema de los negocios financieros de la City, hacia otras latitudes del planeta. Mayoritariamente, para más inri, europeas.  

El informe, basado en encuestas a profesionales seniors de instituciones económicas de todo el mundo, revela un creciente respaldo a Londres como sede idónea para que las corporaciones bancarias y empresariales desarrollen sus líneas de negocio. Sin embargo, ese mismo fervor por las ventajas competitivas de la capital británica se vuelven de inmediato -al vislumbrar el futuro a medio plazo- obstáculos insalvables por la salida del Reino Unido de la UE, la incertidumbre que todavía rodea al divorcio entre ambas partes y los interrogantes sobre si el sector privado de las islas podrá acceder o no al mercado interior europeo. “Pérdida de competitividad” es el término más utilizado por los encuestados, del “centro financiero por excelencia del mundo”.

Julian Koker, responsable de mercados de Duff & Phelps, asegura que “el trabajo que tendría que desarrollar Londres en el futuro si quiere retener la posición de liderazgo actual es ingente. Tanto, que los profesionales no lo ven ni entre los cinco primeros lugares preferenciales en un escenario post-Brexit”. A su juicio, “a medida que se aprecia cómo avanzan las negociaciones y las dudas sobre el camino por el que encauzar el mandato del referéndum el mercado es mucho más consciente de que las decisiones que se tomarán en los próximos meses serán cruciales, no de inmediato, sino en los próximos años”. Los dirigentes de los servicios financieros son los que más preocupación manifiestan en este estudio. Un 64% considera que el coste del Brexit será “directo y definitivo sobre los actuales programas de inversiones”. Aun así, este estado de situación gana en optimismo respecto a sus predecesores de años anteriores.

Korek aduce que el factor que impera sigue siendo la incertidumbre, pero con una renovada y sorprendente confianza respecto a las opiniones vertidas por los directivos financieros cuando se produjo la consulta popular. Porque, en su opinión, “la principal novedad del informe estriba en que, en los últimos meses, Londres haya recuperado su estatus global de primer mercado financiero, por delante de Nueva York”, lo cual anticipa que la probable caída de Canary Wharf podría ser, incluso, más grave si se consuman las cifras de cientos de miles de puestos de trabajo y el traslado de sedes de un centenar de firmar financieras, consultoras y bufetes de abogados que confluyen en la capital londinense desde hace décadas.

El problema añadido es que la factura por el divorcio podría ser, incluso, superior a lo que baraja el Gobierno británico. Es decir, que además de la pérdida de prosperidad asociada al paulatino deterioro de la City como centro de negocios, se une el mayor coste asociado a la salida legal de Reino Unido de la UE. En este caso, las últimas estimaciones del coste del Brexit, de la Oficina Nacional de Auditoría (NAO, según sus siglas en inglés), contabilizan un cheque al portador para Bruselas de 44.900 millones de libras. Unos 51.400 millones de euros. Entre otras razones, porque el gabinete de Theresa May no incluyó varias partidas. Entre otras, 3.000 millones de libras de contribuciones británicas al presupuesto europeo y otros 2.900 millones que tendrá que aportar aún al Fondo Europeo de Desarrollo. Por si fuera poco, la NAO también avanza que el sector privado británico tendrá que costear 7.200 millones de libras por la ruptura del statu quo actual. Esta nueva cifra corrobora la tesis del ex primer ministro, Tony Blair, uno de los más fervientes defensores de un nuevo referéndum en Reino Unido y de no pocos euroescépticos tories del Parlamento británico que esperan el más mínimo revés de May para tratar de boicotear su gabinete, pese a ser del mismo signo político, porque consideran que cualquier cantidad superior a los 35.000 millones de libras por el Brexit sería un ultraje a la soberanía del país.

Philip Hammon, el Chancellor of the Exchequer o ministro de Finanzas, tuvo que salir al paso en la Cámara de los Comunes frente a la oposición laborista, que trasladó al Ejecutivo su temor a que, de consumarse la salida del Reino Unido de la UE, la factura será desorbitada, a cuenta del informe de la NAO. Aunque su mensaje no pudo contentar con datos ni a los parlamentarios de su propio partido conservador, que dio el apoyo a May para que Londres pagara entre 35.000 y 39.000 millones de libras a Bruselas por el divorcio el pasado diciembre y que finalmente se formalizó, como un primer principio de acuerdo, con el negociador europeo, Michel Barnier.

Lo que ahora ponen encima de la mesa los auditores oficiales británicos de la oficina de control de las finanzas públicas, es un reconocimiento claro y explícito de que Reino Unido tiene que contribuir a los presupuestos anuales de 2019 y 2020, además de aportar responsabilidades monetarias por sus compromisos con instituciones de crédito y de ayuda al desarrollo de la Unión después de 2020.

Por si fuera poco, Bruselas apremia a Londres. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha urgido en una reciente reunión a May que concluya con los detalles del divorcio. Y, sobre todo, con el cheque de la separación y el acuerdo fronterizo con Irlanda que satisfaga el principio de libre circulación europeo. Tusk quiere culminar el affair Brexit a tiempo para la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE del próximo mes de junio en la que, a buen seguro, se va a revelar también la estrategia de reformas del euro.

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