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Consejos para exportar a China de forma segura

Cualquier empresa que se plantea exportar, tiene necesariamente que valorar la opción de China. El país asiático se ha convertido en El Dorado para muchos de los que ya lo han conseguido, como la pionera empresa de transportes Alsa, hablan maravillas de la experiencia pero no siempre es un camino de rosas.

Los chinos no son ajenos al atractivo que su país genera en el mundo y algunos han aprovechado para sacarle partido. Las oficinas locales de las cámaras de comercio llevan años recibiendo denuncias de españoles que han sido estafados por supuestos proveedores chinos que en realidad sólo eran tipos con ganas de sacar dinero a empresarios poco informados.

Desde estas oficinas alertan de los ‘modus operandi’ que se repiten continuamente y piden a los que los empresarios españoles que estén alerta, tanto si se trata de un negocio de exportación como si es de importación. Entre los engaños más habituales están:

1. El timo del novato.  El caso más típico de estafa consiste en que compañías ficticias chinas se ponen en contacto con empresas españolas (pymes sin experiencia exportadora en muchos casos)  para ofrecerles contacto de compra-venta en condiciones muy atractivas. A veces incluso son personas que hablan en nombre de una empresa real, pero con la que ellos no tienen ninguna relación.  Tras varios correos, la empresa china se ofrece a firmar el contrato, pero para ello exige la presencia de los españoles en su país. Esto implica gasto de desplazamiento, cenas, regalos, supuestos gastos notariales. En definitiva, un abultado desembolso de dinero que luego resulta en un negocio inexistente. Las oficinas de comercio de las cámaras son conocedoras de que incluso algunos empresarios españoles que detectaron el engaño una vez allí, no pudieron esquivar la entrega del dinero ya que fueron amenazados físicamente cuando se negaron a abonar lo que les exigían.

Otras veces el engaño es a la inversa. Los chinos demandan una invitación a España con todos los gastos pagados y la tramitación del visado. Su objetivo es entrar legalmente en Europa y una vez realizados todos esos gastos, la empresa española no vuelve a saber nada más de ellos. Esto, además de una pérdida de dinero, puede implicar problemas posteriores con los departamentos de aduanas, que pueden considerar a la empresa española como ‘no fiable’ a la hora de demandar nuevos visados.

2. Cambios de cuenta bancaria. No sólo los novatos en el país son víctimas de engaño. A veces tras una relación continuada con alguna empresa se recibe una información sobre el cambio de cuenta bancaria en el que hay que ingresar los pagos, una vez realizado en cambio comienzan los problemas. Ya no se reciben las mercancías como antes. ¿La razón? Que antiguos empleados de las empresas chinas se lleven los datos de contacto de los clientes internacionales para realizar este tipo de estafas. Ante cualquier cambio de contacto, se recomienda chequear y verificar la modificación, si es posible personalmente, mucho mejor, o sino por teléfono utilizando los contactos previos.

3. Ferias, no todas valen. En China se organizan miles de ferias y no todas tienen el tamaño ideal como para ser útiles a los empresarios internacionales. Conscientes de ello, algunos organizadores utilizan imágenes trucadas donde en lugar de aparecer su feria muestran otra de mayor envergadura  y con ellas invitan a las empresas españolas. Para evitar estos timos, lo mejor es comprobar el origen y quienes son los organizadores de la feria con las oficinas del ICEX en China. Ellos podrán confirmar si esa es o no una feria de referencia en el sector y así evitar gastos de desplazamiento y e incluso exposición que a la postre no tendrán ningún  retorno empresarial.

4. No se recibe la mercancía esperada. En ocasiones el empresario español se lleve una ingrata sorpresa al inspeccionar en el puerto español la mercancía recibida. Calidad y cantidad por debajo de lo esperado pueden ser el problema. En otros casos, incluso los artículos recibidos no tienen nada que ver con los solicitados. En ese momento deben iniciarse los trámites de devolución y denuncia que son arduos y muy complejos. Y además se une que las autoridades judiciales chinas suelen mostrarse favorables a resolver los conflictos en favor de sus ciudadanos. Por eso, el principal consejo de las autoridades en materia de importación es contratar una empresa de consultoría que se encargue de verificar el envío antes de que este salga de China para evitar perder mercancía y dinero.

Todos estos problemas son más fáciles de evitar si la empresa española tiene un representante en aquel país, ya que cualquier duda o cambio de condiciones puede comprobarse y verificarse personalmente.

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