The exit of Britain from the European Union, the "Brexit" (MaxPPP TagID: dpaphotostwo527836.jpg) [Photo via MaxPPP]

Consecuencias del Brexit para las empresas españolas

brexit“Ante todo, somos buenos europeos”, aseguraba recientemente el embajador británico en España, Simon Manely, en un acto celebrado en Madrid ante el próximo referéndum que se celebrará el 23 de junio en su país, y en donde sus compatriotas votarán sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Una posibilidad cada vez más real según las encuestas y que tendría efectos muy relevantes no sólo para las estructuras comunitarias sino para las empresas del Viejo Continente con intereses allí, entre ellas las españolas.

Y es que a lo largo de las últimas décadas, los vínculos económicos entre ambos países han vivido una época dorada, en especial en sectores como el turismo, la salud, los componentes de automóvil, la alimentación o los servicios financieros. No en vano, y según un informe recientemente publicado por la consultora AFI, Reino Unido es el quinto mercado mundial para las empresas españolas, y supone un 7% del total de las exportaciones anuales.

Esta floreciente relación bilateral no sólo tiene una vocación comercial, sino, también, financiera. Tanto es así que el país isleño es el principal destino para la inversión española, con un 14% de la inversión directa española en el extranjero, lo que significó alrededor de 48.000 millones de euros en 2015. En el sentido inverso, las empresas británicas invirtieron el año pasado en torno a 20.000 millones en nuestro país, es decir, el 10% de la inversión extranjera total.

 

Efecto directo en las pymes

La materialización del Brexit tendría consecuencias inmediatas para España debido a la exposición que mantienen algunas de las mayores empresas nacionales en Reino Unido. Son los casos, por ejemplo, de dos de los pesos pesados del sector financiero; el Banco Santander, que actualmente gestiona entre el 10 y el 20% de todas las cuentas corrientes británicas, y Banco Sabadell, propietario de TSB, con un peso de alrededor de un 5% del mercado.

Además, se reducirían súbitamente los beneficios de las empresas españolas con filiales en Reino Unido, por culpa tanto de los previsibles cambios regulatorios -que desincentivarían la entrada de empresas extranjeras en el país debido al aumento de trabas normativas y de tipos fiscales- como de la propia depreciación de la libra, que reduciría de manera muy notable la capacidad adquisitiva de los británicos. Un efecto dominó que afectaría de lleno a las pymes de nuestro país que han comenzado a hacer negocios en el país anglosajón en los últimos años.

España tiene en la actualidad un superávit comercial con el Reino Unido del 1,1% del PIB, que se explica no sólo desde el punto de vista económico, como estamos viendo, sino, también, humano. Cada año, el tránsito de españoles que viajan para intentar mejorar su inglés, estudiar o encontrar nuevas oportunidades laborales, se ve secundado por el trasiego de jubilados británicos que desean disfrutar de las bonanzas de nuestro país (más de 15 millones visitan cada año el país ibérico) o por profesionales que identifican oportunidades de negocio a explotar.

Una profunda y singular relación entre ambas naciones que ayuda a entender, por ejemplo, que España sea el país más contrario al Brexit, en tanto que las empresas británicas instaladas aquí se muestran de forma mayoritaria a favor de la permanencia dentro del seno de la Unión Europea. Algo que el propio primer ministro, David Cameron, se ha encargado de subrayar por activa y por pasiva, siempre, eso sí, que, se consigan reducir los trámites burocráticos en Bruselas favoreciendo un proceso de toma de decisiones más ágiles.

A partir del 15 de abril, comienza oficialmente la campaña de cara al referéndum, y cuyos ejes fundamentales serán, entre otros: que cada Estado tenga derecho a decidir sobre las leyes comunitarias, apostar por una integración esencialmente comercial entre los Estados Miembros, desincentivar la híper regulación creciente en las instituciones comunitarias y limitar los beneficios sociales de los inmigrantes.

 

Imagen: FranceBleu

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