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¿Cómo sobrevivir a la venta de la empresa?

En las operaciones de venta de una compañía siempre existe un asunto al que los emprendedores no dedican la atención que debieran. Se trata de la manera en que se mantendrá la cultura de la compañía después de que ésta haya sido comprada por otra organización. Por norma general, el vendedor está demasiado ocupado discutiendo precios y asuntos legales. Pero el empleado tiene otras preguntas en la cabeza. ¿Ahora quién informa a quién? ¿Qué puestos de trabajo serán eliminados? ¿Dónde estará la oficina? ¿Mantendremos nuestras ventajas? ¿Cómo nos tratarán los nuevos compañeros? Estas cuestiones, y otras muchas, son importantes para su personal y, como es normal, esperan que usted sea la persona capaz de tener todas las respuestas.

Como es de suponer, en una operación de este tipo es imposible que la plantilla que se va a vender no esté nerviosa. Pero el pánico puede ser evitado, o controlado en gran medida. Para lograrlo, hay varias cosas que se deben tener en cuenta a la hora de llevar a cabo una transacción.

– Dejar claro su papel dentro de la nueva organización. 

Una de las cosas más importantes es conocer cuál será su posición en el nuevo organigrama de la empresa compradora y la capacidad de decisión que tendrá. Eso será fundamental para sus empleados y para mantener la cultura de su compañía. No es lo mismo que el emprendedor siga teniendo peso a que se convierta en un asalariado más.

– Aclararlo todo. 

La clave de casi todo en el fascinante mundo de los negocios es siempre la comunicación. Por eso usted se debe esforzar por dejarlo todo atado, tanto con su gente como con la firma compradora. Debe aclarar cuáles serán los beneficios, compensaciones y funciones de sus empleados dentro del nuevo orden de gestión. De esa forma, evitará que los altos mandos abandonen la nave, que es lo que suele ocurrir en infinidad de ocasiones. Además nunca debe olvidar que en este tipo de operaciones el puesto de trabajo que corre más peligro es precisamente el suyo, si no es capaz de adaptarse a la cultura de los adquirientes.

– Buscar a los embajadores de la cultura.

Si usted se encuentra en la posición de comprar una firma, la vendedora siempre cuenta con trabajadores a los que les encantaría apoyar el proceso para mantener la cultura de la compañía dentro del nuevo grupo. Descubra a esas personas y úselas como enlace para acelerar la aceptación general de todos los trabajadores. Un ejemplo es el de la compra de WhatsApp por parte de Facebook. Jan Koum, el fundador de la absorbida, hizo un gran trabajo ayudando a su equipo a navegar en el proceso asegurando a la gente que la cultura de WhatsApp y su independencia se mantendrían después de la conclusión de todo. Koum logró presentar la operación como una asociación en vez de una compra y logró que las reuniones de todos los miembros de su equipo con Mark Zuckerberg (creador de Facebook) se desarrollaran con normalidad.

– Saber lo que se tiene. 

Al tratar de llevar a la plantilla a bordo de un nuevo proyecto. O, dicho de otro modo, cuando su empresa debe asimilarse dentro de otra organización más grande es importante conocer al detalle cuáles son las fortalezas de su equipo. Y saber con claridad qué es lo que cada persona puede ofrecer en la nueva corporación. Disponer de la información del talento con el que se parte es fundamental para la labor de defender a sus colaboradores ante el desconocimiento que siempre tiene el comprador.

– Sea sincero. 

Además de informar y aclararlo todo lo que nunca se puede olvidar es decir siempre la verdad a los suyos. Estos prefieren saber qué es lo que perderán en el proceso y si usted posee esos datos debe compartirlos, aunque no sean beneficiosos.

– Preparar y formar a los trabajadores. 

Para la mayoría la sociedad absorbente son unas siglas un logotipo y un producto. Usted debe ir más allá y profundizar en la cultura del comprador para enseñar a fondo a la plantilla ante la inminencia de la operación. De esa forma se ganará el respeto, y quizá el compromiso, de los empleados que serán tratados como importantes colaboradores en vez de como nuevas contrataciones.

En primer lugar debe esforzarse para que entiendan la misión, visión y valores a conservar de su firma. Así podrán contribuir con mayor facilidad al éxito conjunto. Y es que no conviene dejarse en el tintero que en este tipo de casos donde dos culturas dispares tratan de unirse siempre pierde el eslabón más débil. En este caso es el de la sociedad absorbida.

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