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¿Cómo lograr que tus empleados confíen ti?

Los expertos en recursos humanos están cansados de repetir que la confianza de la plantilla en los directivos es clave para el éxito de las compañías. Esta afirmación también es válida para aquellos negocios de reciente creación. Cuando un grupo de trabajadores desconfía de la persona que les manda, es lógico pensar que su rendimiento no será el más óptimo.
Este fenómeno no es para nada aislado. De hecho, la última encuesta realizada por Adecco desvela que más del 35% de las plantillas no se cree lo que su jefe les cuenta. Para evitar que usted forme parte de ese grupo de directivos le mostramos a continuación, las diez mejores maneras de mejorar la confianza en el interior de la empresa.

– Involucrar al personal de cada departamento en las decisiones que puedan afectarles.
Imaginemos que en su área de marketing va a haber cambios. Los resultados no han sido buenos y necesita dar un giro estratégico a ese departamento para que las cosas empiecen a ir mejor. Lo normal es que hable con el responsable para ver de qué forma se puede mejorar. Eso supone un error importante. Los empleados de base no quieren que se les deje en la más absoluta oscuridad mientras que otros toman decisiones que les van a afectar. Por tanto, durante todo ese proceso es mejor reunirse con todos y extraer ideas que, quizá, puedan ser útiles para dar con el camino a seguir.

– Fomente la comunicación.
El 40% de los trabajadores que renuncian a un empleo lo hacen porque tienen mala relación con su superior más directo. Para evitar este tipo de acciones, lo mejor que puede hacer el emprendedor es promover una comunicación transparente entre todos los miembros de la empresa. En ese ‘todos’ también va incluido la máxima autoridad, que debe ser una persona abierta a los problemas de su gente, y no debe permanecer nunca encerrada en su despacho.

– La confianza tiene que ser bidireccional.
Si lo que se busca es que los trabajadores crean a los máximos responsables, estos también tienen que escuchar y confiar en lo que se les dice desde la base. Por tanto, hay que dar la oportunidad de expresarse y de aportar ideas a los empleados para mejorar el grado de compromiso de todos.

 

– El principio acción reacción no funciona.
Es muy habitual que ante un error de un miembro de la empresa, se le castigue al momento. Por norma general, los directivos ni se molestan en descubrir los motivos del error. Esta forma de actuar va en contra de la generación de confianza. Ante un fallo hay que dar otra oportunidad y analizar qué ha fallado para que esa persona no vuelva a tropezar dos veces en la misma piedra.

 

– Actitud consistente.
Un jefe no puede tener favoritos ni puede pensar que una persona que acaba de entrar en la empresa rendirá igual que otro que lleva años y que conoce todos los procesos y secretos de su trabajo. Ante una situación así hay que ser consistente, dar tiempo y formar al nuevo para que en poco tiempo sea igual de productivo que sus compañeros.

– Recompensar los éxitos.
Cuando una persona, o un departamento, hace bien su labor es importante reconocerlo. No tiene que ser siempre con dinero, a veces basta con hacer algo para evitar que semejante logro pase desapercibido. Y es que si los jefes no actúan, la tendencia general de la gente será sentirse infravalorados, lo que generará un caldo de cultivo idóneo para elevar las tasas de desconfianza en la organización.

– Proporcionar los recursos necesarios.

Un colaborador siempre quiere hacer bien su trabajo. Pero si el empleador no le proporciona el material que la tarea necesita, la persona empezará a perder la fe en alcanzar sus objetivos, y en la empresa. Un ejemplo sería cuando cualquier trabajador de la compañía se queja de que su equipo es demasiado lento para completar con éxito su trabajo en el tiempo estipulado. Cualquier jefe no debería ignorar nunca esta situación y encontrar la manera de proporcionar la tecnología necesaria para que esa labor pueda realizarse con garantías.

 

– Inculcar los valores de la empresa en la plantilla.
Una compañía debe tener una lista de principios que quiere seguir en su vida en el mundo de los negocios. Algunos de los más populares son la innovación, el respeto al medio ambiente, a las personas, al entorno, convertirse en multinacional, lograr ser referente mundial, etc. Da igual los que usted seleccione. Lo importante es lograr que los empleados comulguen con lo que busca su firma. De esa forma le resultará más fácil contratar a los mejores candidatos y le será más sencillo lograr que se crean el proyecto.

 

– Transparencia.
La falta de confianza y las charlas de pasillo van emparejadas. Siempre que hay problemas, saltan los rumores. La mejor forma de evitarlos es siendo transparentes, tanto en lo bueno como en lo malo. Un jefe debe comunicar siempre todo a sus colaboradores, y no se puede olvidar que mentir es una estrategia nefasta.

– La competitividad interna no es buena medicina.
En un entorno en el que todo va ultrarrápido, la tendencia de muchos directivos es fomentar la competitividad entre las personas para alcanzar los objetivos. Esta forma de gestionar no es la ideal si lo que se quiere es ganarse la confianza de los empleados. Para lograrlo, es más beneficioso crear una cultura de colaboración en la que todos remen en la misma dirección. De esa forma nacerán vínculos más estrechos entre las personas que componen la compañía y la gerencia.

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