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Cómo elegir el mejor local

Las buenas ideas no bastan para montar un negocio. También hay que enfrentarse a la difícil decisión de dónde ubicar el establecimiento. ¿Cerca de casa? ¿En una zona representativa? ¿Dentro de un centro comercial? ¿Dónde? Lo primero es determinar a qué público se dirige el negocio y en qué lugar está instalada la competencia. A partir de aquí hay que concretar la cifra de inversión de renta que estamos dispuestos a destinar al local y si nos podemos permitir la zona idónea. Dicho de otra manera: nunca se debe abrir un negocio en un lugar que no sea el tuyo.

La ubicación dependerá de la actividad de la empresa. No es lo mismo montar un establecimiento de uso diario (panadería, estanco o farmacia) que un local de moda. En este caso, su buen funcionamiento vendrá propiciado por el tránsito que haya en el lugar en que se encuentre o bien por agruparse con otras superficies.

Las primeras zonas comerciales son las más caras, aunque también suelen ser las que aseguran un mejor porvenir. En el caso de no poder pagar los precios exigidos en estos lugares, la elección habrá de basarse en el entorno comercial en que se sitúe: accesos fáciles y tráfico peatonal establecido.

Concentración

La ubicación del local no va a ser determinante para la buena marcha del negocio. Cuando el servicio es la clave de la empresa (un taller de automóviles, por ejemplo), es mejor invertir en equipamiento que pagar la primera fila.

Decidirse entre un local de calle o un centro comercial es una de las dudas más frecuentes. Cada día desaparecen más negocios tradicionales en tanto que no dejan de abrirse nuevos conglomerados comerciales. La ventaja de estos últimos es clara: la unión hace la fuerza. Sin embargo, la expansión de los centros está llevando a la saturación en muchas ciudades, de ahí que establecerse en uno de nueva construcción sea arriesgado. Las zonas consolidadas son las más atractivas, pero también las más caras.

A la hora de encontrar el emplazamiento apropiado, las rentas van a ser determinantes. Hay que delimitar claramente el dinero a destinar al local luego controlar exhaustivamente cualquier desviación de la estructura de costes. El alquiler es la opción más oportuna para iniciar un negocio porque lo más aconsejable es dedicar los recursos a la propia actividad, no a la inversión inmobiliaria.

La elección de una superficie ya acondicionada o a reformar va a condicionar la inversión inicial en el local. Normalmente, los centros comerciales ofertan establecimientos nuevos y equipados, en tanto que los inmuebles de planta baja en la calle suelen requerir rehabilitación (un gasto más al principio).

Servicios del inmueble

¿Qué interesa más? ¿Un inmueble libre u otro que tenga traspaso? Si optamos por el primer supuesto, hemos de fijarnos en las instalaciones (básicamente en la habitabilidad y la decoración) y, en el segundo caso, tendremos que tener en cuenta si compensa o no pagar los equipamientos del anterior negocio que nos puedan ser útiles y la inercia de los clientes conseguidos por él. Si el establecimiento traspasado lleva cerrado más de seis meses habrá que olvidar la clientela cautiva.

Otro consejo es alquilar un local cuya superficie se ajuste al trabajo que se va a desempeñar en él: los costes no subirán demasiado y siempre habrá tiempo para ampliar las instalaciones. También conviene fijarse en los servicios del inmueble. Una vez más, debemos pagar únicamente los necesarios. Si el aire acondicionado no es imprescindible, mejor ahorrárselo.

En cuanto al interior del local, no existen criterios estándar, como ocurre con el tamaño. Un establecimiento diáfano y regular en sus formas es ideal. Pero debemos saber que los primeros siete metros cuadrados del inmueble son los más caros en su valoración. A partir de ahí, los precios habrán de bajar entre el 15% y el 20%. Los sótanos y almacenes valen la tercera parte que el resto.

Conviene elegir un local sin desniveles, rampas y escaleras. En un comercio de calle es imprescindible su entrada por ella, que no esté dentro de un portal, y con una fachada cuanto más amplia mejor. Lo aconsejable es que el local tenga el doble de fondo que la fachada.

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