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Cómo desarrollar con éxito una web

Muchos son los motivos que pueden llevar a una emprendedor a desarrollar un web: crear o ampliar un nicho de mercado, mantener un contacto directo con los clientes, saber cuáles son sus necesidades y satisfacerlas… Pero a la hora de vender productos y servicios por internet en muchas ocasiones se producen errores fácilmente reparables. Por ejemplo, no hacer un  plan de empresa para la tienda online, comenzar un proyecto nuevo sin haber asentado el anterior, o pensar que por el simple hecho de estar posicionado en la red, los clientes llamarán a nuestra puerta a miles.

Como en todo negocio se necesita un buen plan de marketing. Pero, antes de ello, hay que tener muy claro cuál es el objetivo de la página a desarrollar. Y este debe estar plasmado en el plan de negocio.

Otro fallo bastante habitual es pensar que “copiando y pegando” el catálogo en papel en el mundo virtual está todo hecho. Una “trampa” demasiado habitual en la que se suele caer con bastante frecuencia. Que la web sea bonita es importante. Pero sobrecargarla de elementos, de colorido que da vistosidad pero sin contenido, puede ser contraproducente, según señala Javier Escribano en su libro ‘Vender en Internet‘. El cliente no solo busca que le intriguen. Su interés también se centra en la facilidad de navegación, en las respuestas que obtiene a sus dudas, o en la calidad que se le ofrece.

 

Camino a seguir

Con todo bien definido, lo primero que hay que hacer es registrar el dominio. Para aquellas personas no duchas en el tema, se trata del nombre con el que nos dirigimos a nuestros clientes a través de la web. Lo aconsejable es que sean nombres cortos, fáciles de memorizar, con palabras claves y directas que nos identifiquen (si vendemos churros, mejor poner churrosperez, que no lafabricaartesanadeharinas). Esta es una de las recomendaciones que da Javier Gosende en ‘El libro blanco del emprendedor web’. Pero hay más. También hay que comprobar que el nombre ya no está en uso. Para que funcione, tiene que estar alojada en un sitio web. ¿Cómo? Gestionando el hosting o alojamiento a través de otra empresa especializada en el área. Existen diferentes tipos de hosting: uno consiste en alojar en un mismo servidor a varios tipos web separados por carpetas, en otras ocasiones se aloja en un único sitio web, etc.

Llegados a este punto, hay que tener en consideración las prestaciones que los diferentes tipos de hosting nos pueden aportar. Se puede dar el caso de que una vez alojado el servidor, el sitio web ocupe un determinado número de megabytes en el disco duro. Cuanto más grande sea, más caro será. En el precio también juega un papel importante la cantidad de información que se podrán descargar los usuarios en gigabytes al mes. Si el sitio tiene mucho tráfico, una de las consecuencias es que consumirá más ancho de banda y, por tanto, el precio de la cuota mensual de alojamiento de la web será más caro. ¿Otros factores? El servicio de atención al cliente que se quiera prestar, los buzones de correo disponible, si tendrá o no base de datos y, por supuesto, el precio.

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