Cómo deben prepararse los nuevos negocios ante un escenario de ralentización

Pocos dudan ya de que la economía se está desacelerando a nivel mundial. De hecho, algunos economistas ya empiezan a hablar de un entorno de recesión para 2020. Esta amenaza es aún más manifiesta en la zona euro, donde se acumulan las señales de peligro. Para empezar Alemania, el motor económico de la UE, está empezando a griparse, como indican sus últimos datos de crecimiento así como los índices de actividad empresarial.

Alemania, al igual que el resto de países de la eurozona, está sufriendo la guerra comercial que existe entre EEUU y China a lo que hay que sumar la amenaza de aranceles del proteccionista Donald Trump a un buen número de productos europeos. Por si fuera poco, el hecho de que los tipos de interés estén en mínimos en el Viejo Continente deja pocas opciones de actuación al Banco Central Europeo en caso de que la ralentización económica vaya a más.

Es obvio que España no es ajena a lo que ocurre en el exterior, como indicó la propia ministra de Economía Nadia Calviño recientemente al reconocer que se rebajarán las perspectivas de crecimiento.

Pues bien, ante un escenario futuro en el que los nubarrones empiezan a imponerse, es necesario tomar precauciones. Sin duda, es difícil que la crisis futura (si es que llega finalmente) sea tan dura y profunda como la financiera de la década pasada. Pero eso no quiere decir que los emprendedores no deban tomar precauciones para evitar que la caída del consumo afecte a la salud de la empresa más de la cuenta. Con esa idea, a continuación expresamos una serie de ideas que pueden ser útiles para que los nuevos negocios sobrevivan a la próxima recesión.

Ajustar la oferta al entorno
Pongamos un ejemplo que ha sido estudiado hasta por las universidades estadounidenses. Se trata de Mercadona. Antes de 2008, la cadena valenciana ya era una de las enseñas más importantes del sector de la distribución. Pero fue durante la larga crisis cuando ha obtenido el impulso necesario para convertirse en el indiscutible líder de los supermercados españoles. La clave para conseguir dicho logro estuvo en eliminar los productos superfluos y ofrecer un stock adecuado en los lineales, tanto en calidad como en precio. En otras palabras, adaptó su oferta a un consumidor que, por la crisis, cambió sus hábitos de compra.

 

El caso de Mercadona es perfecto para explicar lo que puede hacer un nuevo negocio desde el punto de vista de gestión comercial y marketing para sobrevivir, e incluso sacar provecho, de una crisis. Para ello hay que preguntarse cuál es el valor que para el consumidor tiene lo que vendo y si dicho valor seguirá siendo el mismo en un periodo en el que el cliente dispone de menor presupuesto.

Si la respuesta a dichas cuestiones no es la satisfactoria, no queda más remedio que variar las referencias. Solo así se podrán mantener las cifras de ventas, o incrementarlas incluso, en periodos de recesión económica.

 

Apostar por la flexibilidad en la producción
Una de las máximas de cualquier empresa es la que reducir costes en la cadena de producción de los productos y servicios. Máxime en tiempos de desaceleración económica. Para ello, se suele invertir en maquinaria y bienes de equipo. Pero dicho esfuerzo puede ser muy peligroso si se concentra solo en reducir costes. Y es que no debe olvidarse que una recesión reduce la actividad económica y el consumo, por lo que será fundamental que la empresa tenga capacidad para disminuir de forma ágil y rápida su capacidad de producción. De lo contrario, el excedente de productos que no se vendan engordará el stock, cuyo manejo es una de las causas que más pérdidas genera a una empresa. Para evitarlo es obligado que se ponga el foco en la flexibilización y se aleje de lo que puede costar de media la producción de productos o servicios.

Renegociar la relación con los proveedores
Todo contrato se puede renegociar. Más aún en tiempos de crisis, donde las condiciones del mercado cambian, lo que obliga a tomar medidas para evitar que la cuenta de resultados colapse. Con ese objetivo, es imprescindible que la empresa vuelva a negociar las condiciones que tiene firmada con sus proveedores, ya que a estos no les interesa que el negocio fracase, por lo que estarán abiertos a tocar aspectos sensibles de los contratos, aunque estos ya estén firmados o sean a largo plazo.

Considera la crisis como una oportunidad para impulsar el crecimiento
El ejemplo ya citado de Mercadona demuestra que no hay que tener miedo a las crisis, ya que esos periodos también pueden ser positivos para impulsar el crecimiento del negocio. Por tanto, se debe huir del pesimismo y poner la maquinaria de las ideas a funcionar para detectar dónde se encuentran ahora las oportunidades. Porque una cosa es segura: los nuevos negocios también son capaces de crecer en recesión.

Last modified: 09/10/2019