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Claves para hacer negocios en Marruecos

Hace unos días contábamos en este blog la puesta en marcha de la unión de países africanos  como acicate para identificar África como uno de los destinos a tener en cuenta por los exportadores españoles. En esta ocasión queremos centrarnos en las oportunidades que ofrece el vecino más cercano, y tal vez demasiado olvidado, que es Marruecos.

Apenas 14 kilómetros separan físicamente Marruecos de España, una mínima distancia que, durante años fue un abismo cuando se trababa de relaciones comerciales. Ahora, la situación ha cambiado. Desde 2013, España se ha convertido en el principal proveedor de Marruecos seguida de Francia, EEUU y una agresiva China que escala puestos cada año y que amenaza con expulsar a EEUU de ese pódium en breve.

En la dirección contraria, es decir, si hablamos del destino de las exportaciones marroquíes Francia sigue manteniendo su liderazgo histórico. España ocupa un digno segundo lugar y Brasil se ha convertido en el tercer destino.

En conjunto, los intercambios del país alauita con España son el 15% de toda su actividad comercial.

En cambio la atención de los empresarios españoles no está en consonancia. Marruecos es el noveno destino de sus exportaciones, aunque escala al segundo puesto cuando hablamos de  destinos fuera de la Unión Europea. En cualquier caso, en 2013, los  intercambios con Marruecos apenas representaron el 1,87% de total de la actividad exportadora española.

El creciente atractivo de Marruecos como destino de negocios está muy relacionado con los avances políticos derivados del último cambio monárquico. Los inversores internacionales, incluidos los españoles, confían más en la estabilidad política del país. También está gozando, cada vez más, del apoyo de las instituciones internacionales. En este contexto, las fuentes de riqueza  tradicionales como sus recursos naturales y agrarios o el potencial turístico se hacen mucho más interesantes. Además, el país está haciendo un destacado esfuerzo por impulsar nuevos sectores de actividad como la industria automoción, la aeronáutica, la electrónica, la industria textil y cuero… etc.

Marruecos también es un país que puede calificarse de barato cuando se habla de los costes de establecimiento de actividad económica. Desde el punto de vista laboral, el salario medio apenas supera los 300 euros al mes. También son más bajos, según los datos del World databank, los costes de exportación y los fletes. Y, desde el punto de vista fiscal, los impuestos que pagan las empresas se encuentran entre los más bajos del arco mediterráneo.

Más allá de la inversión, como mercado de destino también presenta sus atractivos. Marruecos tiene una de las poblaciones más jóvenes y activas de todo el mundo. De sus 32 millones de habitantes el 64% tiene menos de 34 años. Cada vez están más conectados al mundo y su formación está superando la que tenían las generaciones anteriores. Lo cual, unido a su tradicional bilingüismo, 20 millones de habitantes hablan francés además de árabe y  más de cinco millones son hispanohablantes, les convierte en mano de obra atractiva. Pero no solo eso, también se está gestando una creciente clase consumidora.

Los empresarios que realmente estén interesados en explorar los atractivos del país vecino también tienen que analizar con precisión los riesgos. Como por ejemplo, el impacto que las actuales reformas están teniendo en los costes de la actividad empresarial. El gobierno marroquí está procediendo a la reforma del sistema de compensación de los productos básicos y energéticos. La primera consecuencia de esa decisión ha sido la subida del precio del gasoil y el diésel que, según apuntan los analistas del país, no tardará en ser repercutida en el resto de productos y servicios. Aunque para compensarlo las autoridades alauitas están reforzando su inversión en centrales eléctricas de última generación y en las energías renovables.

Otra de las situaciones que más recelos representa es que su moneda, el dírham, no tiene un tipo de cambio libre. Unido a la desconfianza que todavía persiste en torno a su sistema jurídico.

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