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Claves para elegir el socio ideal

Una pequeña sociedad en funcionamiento. Ha partido de cero y comienza a despegar. Las expectativas siguen siendo buenas. Pero necesita “motores” complementarios para conquistar nuevos mercados. Entonces surgen preguntas: ¿Necesito ayuda? ¿En quien confiar? ¿La familia es la solución? Ha comenzado la búsqueda de un socio.

Se trata de una decisión importante que no debe tomarse a la ligera. Por eso es recomendable echar mano de la razón. ¿Qué cualidades tiene que aglutinar? Sinceridad, claridad y honestidad son, en principio, tres “gajos” imprescindibles. Conviene, además, establecer un personal listado de cualidades que debe cumplir el futuro miembro de la empresa.

Dónde buscar

Si nos remitimos al diccionario, “sociedad” es una asociación voluntaria, duradera y organizada de personas que colaboran en la consecución de un objetivo común. Generalmente, la primera tendencia es buscar el socio entre la familia, amigos, compañeros de trabajo o estudios, etcétera. Esto puede generar en ocasiones un exceso de confianza, lo cual no es malo si se sabe utilizar.

También es conveniente que, desde el principio, se establezcan unas pautas y unas reglas básicas. Y qué mejor que hacerlo por escrito. Las palabras se las lleva el viento y, por tanto, los acuerdos verbales tienen poca consistencia. Pueden ser válidos toda la vida o tan solo cinco minutos.

Hacer las cosas bien desde el principio puede ahorrar a la empresa gastos innecesarios y problemas posteriores. Por mucha amistad o lazos familiares que existan, las personas y las circunstancias cambian. ¿Y qué hacer si surgen discrepancias? Para afrontar una situación difícil, lo mejor es reconocer cuanto antes los problemas y actuar rápido. Es aconsejable escuchar a todo el mundo, investigar cuáles han sido los hechos antes de tomar una decisión apresurada y no dejarse llevar por las emociones o que otros guíen tus actos.

Las claves

No hay fórmulas ni pociones mágicas. Sólo sabrás si has acertado en la elección del socio precisamente en los momentos más difíciles. Es cuestión de tiempo. Pero si eres previsor y actúas bien desde el principio, tendrás parte del terreno ganado. Por eso, debes tener en cuenta los siguientes puntos:

-Establece un listado personal de prioridades en la búsqueda del socio. No existen fórmulas universales.

-Es necesario tener claro por qué quieres un socio, las características que quieres que tenga, lo que pide y lo que dará a cambio, dónde vas a buscar al candidato y cuál va a ser el número ideal.

-Es importante que el objetivo por el que vais a luchar sea el mismo.

-Marca desde el principio las “reglas del juego”.

-Establece una buena corriente de comunicación desde el primer momento. Es mejor no ocultar nada.

-No olvides en ningún momento que si tú buscas algo determinado en el socio, él buscará algo concreto de ti.

-Ten en cuenta que la personalidad del socio influirá en la tuya en un grado importante, y viceversa. Mantén ante todo la base de su personalidad, su ética y su filosofía individual.

Las principales cualidades del socio ideal son: disponer de un cierto capital, que esté bien relacionado, dedicación exclusiva, conocimiento del sector, experiencia profesional, buenas características personales (seriedad, honestidad, confianza…), y una situación familiar que le permita dedicarse plenamente a la empresa.

Como dijo Quevedo, “aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra”.

Y si ya has encontrado varios candidatos y todos cumplen lo aquí expuesto, espera a mañana, publicaremos un test con el que podrás elegir al mejor entre todos ellos.

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