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Cinco pasos para despedir a un empleado minimizando el trauma

Parece fuera de dudas que ser despedido es una de las experiencias más traumáticas a las que puede enfrentarse un trabajador. Lo que no siempre se tiene tan presente es que la experiencia, en la mayoría de las situaciones, tampoco suele ser fácil ni agradable para el empresario o directivo que tiene que ejecutarla.

Salvo en casos excepcionales tomar la decisión de despedir a un empleado y, sobre todo, ejecutarla se convierte en el concepto más claro de “marrón”. Pasarlo cuanto antes o escaquearse es lo primero que se le pasa por la mente a la mayoría de los directivos que deben asumir esta tarea.

Pero delegar en el responsable de recursos humanos o hacerlo de manera precipitada no ayuda a nadie, ni a la compañía ni, por supuesto, al empleado.  Para abordar este proceso con el estilo que los nuevos tiempos demandan a las compañías, los expertos en gestión de personal y management apuntan algunos consejos:

1.- Los preliminares son importantes.

Despedir es el último eslabón de un proceso de deterioro de la convivencia entre el trabajador y la compañía o el resultado de ajustes de la producción.

Sobre todo en el primer caso, conviene que la compañía se esfuerce en hacer saber al empleado que está descontenta con su desempeño.  De esta forma, la noticia final no será tan dura e inesperada. Además, esas advertencias pueden servir para que el empleado corrija su actitud y se evite el desagradable desenlace.

En este sentido, conviene tener claro que las advertencias deben ser lo más claras posible. Incluso utilizando la palabra o frase maldita “esto te puede costar el despido”, por ejemplo. De lo contrario, los empleados problemáticos suelen esgrimir que nunca se les advirtió de los riegos adecuadamente.

 

2.- Respeto por encima de todo

Llegado el momento, el encargado de transmitir la noticia debe hacer un máximo esfuerzo por empatizar con el empleado. La forma de comunicar esta noticia es clave en la evolución psicológica posterior del empleado.

Por ello se recomienda elegir un lugar y un momento que aseguren que se va a ofrecer la privacidad oportuna y que no habrá interrupciones incómodas.

Es importante que empleado sienta que quien le despide está emocionalmente implicado en la situación.  Que no demuestre que es un trámite que quiere pasar cuanto antes, sino que entiende el impacto que esa decisión tendrá en su interlocutor.  En otras palabras, actuar habiéndose puesto en el lugar del otro.  Por ello, es mejor que quien comunique la noticia sea el jefe directo y no un responsable de recursos humanos.

3.- El momento adecuado.

El conocido viernes por la tarde es ese momento fatídico que todos los empleados temen cuando en el ambiente sobre vuela la posibilidad de un despido. Algunos expertos siguen apostando por comunicar el despido en ese momento cuando el empleado puede irse a su casa sin tener que disimular sus sentimientos.

Pero cada vez se apuesta más por un cambio de estrategia. Tener un fin de semana para regocijarse en la pena no parece ser la mejor receta para volver a empezar con energía. Los psicólogos especializados en el mundo de la empresa aconsejan comunicar los despidos en días laborales permitiendo al ex empleado informar de su nueva situación a clientes y proveedores. De esta forma, se evita posponer la búsqueda de nuevas oportunidades.

4.- Las palabras perfectas.

Construir el discurso, tal vez, sea lo más complicado. Hay que crear empatía con el empleado pero sin exceso. Si la compañía prescinde del empleado no tiene sentido ni resulta muy creíble loar todos sus logros en ese momento. Está bien resaltar las virtudes, invitarle a buscar nuevas oportunidades en aquello sea más eficiente, pero todo ello de forma comedida.  El exceso de euforia y simpatía es tan malo como el exceso de solemnidad.

5.- Ofrecer ayuda.

Pero si hay una actitud especialmente bien valorada por los empleados cuando su empresa les despide es que se les brinde apoyo para encontrar un nuevo empleo. Tanto a nivel personal como a través de empresas especializadas en recolocar trabajadores. Esta ayuda es especialmente valiosa para empleados que llevan muchos años en la compañía y la última vez que manejaron un curriculum ese documento se llamaba historial. A ellos, les vendrá de lujo la puesta al día en buscadores online, nuevas herramientas de reclutamiento, etc.

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