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Cinco lecciones que impulsan a los nuevos negocios

Cada negocio… ¡un mundo!

Enseñanzas que aseguran el éxito de los nuevos negocios hay infinitas. Internet, libros, artículos… Miles y miles de palabras que, sin duda, le ayudarán a mejorar. Pero es necesario recordar que cada negocio es un mundo y quizá aquello que ha servido a su competidor no es acertado en su empresa. Por tanto, a la hora de elaborar una guía que agrupe las principales enseñanzas para impulsar los nuevos negocios es necesario extraer las que, por su indudable interés, sirven a todos los emprendedores.

Las cinco enseñanzas imprescindibles para un empresario

Debe pensar y actuar como un adolescente

Si tiene la fortuna de tener un hijo, sobrino, hermano, primo o familiar en edad adolescente está de enhorabuena. Basta con observar su actividad diaria para darse cuenta de lo que debe y lo que no debe poner en práctica en su negocio. Obviamente usted puede decir que un negocio que vende ladrillos tiene muy poco que ver con los jóvenes de hoy en día y que, por tanto, en su estrategia de funcionamiento no tiene cabida la tecnología. Se equivoca. Y para comprobarlo basta con observar los últimos pasos dados por gigantes como Leroy Merlin, que utilizan los canales digitales no solo para vender sus productos, sino para informar y fidelizar a los clientes.

Por tanto, la primera lección pasa con comportarse con un adolescente. Comprender sus problemas, sus exigencias, lo que necesitan de los demás y ser capaces de ofrecérselo. Solo así, su negocio será capaz de acceder al cliente del futuro y, también, al actual. Para ello no basta con idear un negocio tradicional y, posteriormente, añadirle el mundo digital. Es preferible que desde la misma concepción de la idea, todo esté presente y parta al mismo tiempo.

Además, pensar y actuar como un adolescente le permitirá anticiparse a los cambios que el futuro deparará al segmento de negocio en el que se muevan sus intereses comerciales.

La experiencia es la mejor escuela

En la actualidad existen infinitas escuelas, universidades, academias, escuelas de negocios que imparten una enseñanza, normalmente, excelente para formarse como empresario y ser así capaces de tener las claves para regentar los negocios más rentables que existen. Incluso se cuenta con una inagotable fuente de conocimientos en el entorno digital. Pero nada de todo lo que le puedan enseñar es comparable con los conocimientos que la experiencia ofrece. La mejor escuela es la trayectoria profesional, los problemas que cada  día se encuentra uno en el puesto de trabajo.

Ni el mejor máster del mundo en recursos humanos le asegura que no se va a equivocar a la hora de contratar un empleado. Eso solo se lo podrá dar el instinto y las lecciones que haya aprendido de las innumerables veces en las que se haya equivocado. Porque es importante destacar que de los errores se aprenden las mejores lecciones. Por todo ello, cuanto antes admita sus errores mejor para su negocio. Y es que solo reconociendo los fallos se pueden extraer valiosos conocimientos de los mismos.

Cuidar a los empleados

Lo normal en un negocio que recién empieza es centrarse en el cliente. Esa es una verdad inmutable. El cliente debe ser el centro de todas las decisiones porque una empresa que no tenga el foco en la persona que le genera los ingresos no durará mucho. El problema es que, en ocasiones, la obsesión por cuidar al consumidor nos hace olvidarnos de lo necesario que es dar un buen trato al empleado. Después de todo, ¿cómo podemos hacer a nuestros clientes felices si nuestros empleados, que son los que tratan con ellos, no lo están?

Así que para mantener a sus consumidores satisfechos es necesario que la gestión de las personas en su empresa integre las siguientes prácticas: escuchar a los empleados y responder a sus demandas siempre que sea posible; alentar a la plantilla para que exista comunicación bidireccional en la empresa; jamás castigar las críticas, acertadas o no, que le lleguen de sus trabajadores; mantener reuniones cara a cara con todos los que pueda con la idea de solucionar problemas o simplemente conocer  sus opiniones, y perdonar los errores.

Solo dando al trabajador el trato que se merece, logrará el ambiente de trabajo perfecto que le permitirá satisfacer al cliente. Y es que, además, es conveniente recordar que una empresa dura hasta que quieren sus empleados.

Sea transparente

No se puede esperar que la plantilla se esfuerce en sacar su trabajo adelante si comprueban que falta transparencia en la cúpula de la compañía. Negar la gravedad de una situación concreta encerrándose en un despacho socava la credibilidad que se tiene en su liderazgo. La confianza es imprescindible para lograr negocios rentables por lo que debe ser transparente con tal de alcanzar los objetivos.

Aprenda a reírse de sí mismo

El fundador de Virgin, Richard Branson, ha dicho en más de una ocasión que “el humor es fundamental para la construcción de un negocio. No hay que tomarse a uno mismo demasiado en serio y siempre se debe estar dispuesto a tener sentido del humor”. Esta frase esconde la valiosa lección de que hay que aprender a reírse de uno mismo. Ya que solo así se puede levantar uno de los errores cometidos y afrontar una nueva etapa con mayores probabilidades de alcanzar el éxito.

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