infraestructuras

China seduce al sector privado con cinco proyectos de infraestructuras

Grandes obras de ingeniería para consolidar la Nueva Ruta de la Seda.
El órdago de Pekín para ganar influencia global incluye suculentas carteras de inversión.

 

“Esperamos desencadenar nuevas fuerzas económicas para el crecimiento global, construir nuevas plataformas para el desarrollo mundial y reequilibrar la globalización para que la humanidad se acerque más a una comunidad de destino común”. Así definió hace un mes el presidente chino, Xi Jinping, el objetivo estratégico de la Nueva Ruta de la Seda, durante el foro de cooperación que congregó a varios mandatarios; entre ellos, el presidente Mariano Rajoy.

La delegación española, en sus encuentros bilaterales, mostró su indisimulado interés por los grandes proyectos de infraestructuras. De ahí que la presencia del titular de Fomento, Íñigo de la Serna, junto a las autoridades económico-comerciales y del ámbito de Exteriores. China valora el expertise de las grandes obras de ingeniería made in Spain.

 

Pero, ¿qué planes de construcción baraja Pekín para su corredor comercial, al que ha dotado de unos planes de modernización valorados en 40.000 millones de dólares? Además de contar con otros 100.000 millones procedentes de líneas de financiación multilateral del Banco Asiático de Inversión y de otros 69.500 (14.500 de contribución oficial y 55.000 de bancos chinos).

Transporte de mercancías China-Europa

Xi Jinping anunció una nueva inyección de 70.000 millones de dólares para el proyecto. Hasta ahora, China gestiona cerca de 20 líneas de trenes de carga que comunican directamente el país con ciudades europeas como Londres, Madrid, Rotterdam o Varsovia. De hecho, la ruta China-Madrid lleva funcionando más de un año y es el servicio ferroviario más largo del mundo.

Bajo la Nueva Ruta de la Seda, el Gobierno chino pretende modernizar y agilizar la red ferroviaria hasta lograr que sea una alternativa más rápida -aunque más costosa- al tradicional transporte marítimo de productos chinos. Pekín prevé que las obras del nuevo tren de alta velocidad, que unirá los 7.000 kilómetros que separan a Pekín de Moscú en 30 horas -frente a los 5 días que dura actualmente el viaje-, terminen en 2025, según la firma estatal rusa OAO Russian Railways.

Detrás de esta gran iniciativa está la intención de China de consolidarse como una potencia de la alta velocidad ferroviaria, ya que es la nación con más kilómetros operativos para trenes con velocidad superior a 300 kilómetros hora.

Estimación del coste total del proyecto con iniciativa privada: 242.000 millones de dólares

Red de trenes en Asia

China y Japón compitieron durante meses por el proyecto del primer ferrocarril de alta velocidad de Indonesia, que unirá la capital Yakarta con la ciudad de Bandung, en la isla de Java. Era la demostración más palpable del fervor por el AVE en Asia.

En este apartado hay dos grandes proyectos que tienen vinculación con la pasarela. Por un lado, la Red Panasiática, con la que China planea conectar la ciudad de Kunming, situada en el sur del país, con Vientiane, la capital de la vecina Laos, y con la red de ferrocarriles de Birmania. Si logra ejecutar la obra y pone en marcha otras planeadas en Tailandia, Camboya o Vietnam, podría llegar a constituir una red panasiática que uniera China con el resto del sudeste asiático.

Estimación del coste: 7.000 millones de dólares. Únicamente del tren de alta velocidad Kunming  Vientiane.

A esta iniciativa hay que añadir la conexión de alta velocidad en Indonesia, uno de los mercados emergentes más dinámicos, que conectará la capital del archipiélago con su centro económico por excelencia: Java. Las empresas chinas ganaron finalmente la licitación.

Coste contractual: 5.900 millones de dólares.

3.- Corredor China-Pakistán

Esta arteria comercial tiene su origen a 700 kilómetros de la capital de Pakistán, Karachi -el puerto de Gwadar- y concluye en la ciudad china de Kasgar, pasando por el Mar Arábigo. La idea de Pakistán, gran aliado chino, y de las autoridades de Pekín es el despliegue de inversiones del gigante asiático hacia su socio geoestratégico en la zona. En otros objetivos, para ‘exportar’ a suelo pakistaní el exitoso planteamiento tecnológico del llamado Silicon Valley chino del sureño puerto de Shenzen.

La ejecución de este proyecto otorgará a China una salida al mar sin necesidad de que sus bienes y mercancías atraviesen por el siempre conflictivo estrecho de Malaca, donde operan piratas y las inclemencias meteorológicas suelen ser habituales.

El proyecto contempla la ampliación de la Carretera del Kakarorum, una de las más altas del mundo, que conecta a China con Pakistán.

Estimación de coste total: 55.000 millones de dólares.

4.- Puerto de Colombo

El Gobierno de Sri Lanka otorgó el proyecto del puerto de Colombo-Sur, presupuestado en US$1.400 millones, a una compañía china. Porque para el gigante asiático, el transporte en la Nueva Ruta de la Seda no sólo será terrestre. El presidente Jinping también considera clave el desarrollo de puertos marítimos. El de Colombo, la capital de Sri Lanka, es una prioridad para Pekín.

Aunque quedó paralizado con el cambio de Ejecutivo en la isla -más cercano políticamente a India-, recientes negociaciones han permitido continuar con el proyecto y ya se han reanudado las obras.

Coste contractual: 1.400 millones de dólares

5.- Proyectos en África

Gestionada por personal chino, la flota de trenes de nueva construcción de la línea que une la capital de Etiopía, Adís Adeba, y Yibuti está ayudando a impulsar la economía de ambos países. China lleva un decenio invirtiendo en países africanos; en especial, en fuentes de energía, desde firmas de minería hasta proyectos de prospección de gas y petróleo.

Aunque también en el terreno de las infraestructuras. China ya está construyendo el ferrocarril que unirá las dos principales ciudades de Kenia: la capital, Nairobi, y Mombasa, en la costa del país. Dentro de una estratégica táctica para configurar la futura red de transportes de África Oriental, que conectará las ciudades de Kenia con las capitales de Uganda (Kampala), Sudán del Sur (Juba), Ruanda (Kigali) y Burundi (Bujumbura).

Una red que bifurcará sus conexiones también hacia Adís Abeba. De hecho, China ya inauguró el tren que une la capital etíope con la ciudad costera de Yibuti, la capital del país de mismo nombre, situada en el Mar Rojo, donde compañías chinas están construyendo un centro logístico marítimo. “Es un desarrollo estratégico enorme”, aseguró al diario The New York Times. Peter Dutton, profesor de estudios estratégicos de la Escuela Naval de Guerra en Rhode Island, EEUU, que recoge también la edición en español de la BBC. “Se trata de una expansión del poder naval para proteger el comercio y los intereses regionales de China en el Cuerno de África. Eso es lo que las potencias en expansión suelen hacer. Y China aprendió las lecciones del imperio británico hace 200 años”, concluye el diagnóstico de Dutton.

Estimación del coste total: 13.800 millones de dólares.

1 comentario
  1. Sara
    Sara Dice:

    El potencial de China es brutal, yo pienso que en unos años serán primera potencia. La mano de obra barata y su gestión de la innovación harán explotar su crecimiento. Muy buen artículo

    Responder

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