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Características de los emprendedores que fracasan

Es muy habitual contar las claves para alcanzar el éxito en los negocios. Pero es más extraño hablar de aquello que nos conduce al fracaso. Ese es el objetivo de este post. En él vamos a desvelar cuáles son las actitudes negativas que conducen a una pyme al cierre y a su propietario a la ruina. Como es lógico se trata de que nadie siga estos criterios si su objetivo es tener una actividad longeva en el competitivo mundo de los negocios.
¿Qué es lo que nunca tiene que hacer un emprendedor?

Ser celoso.

Ver como los demás triunfan debe verse como una razón para automotivarse. Y mucho más si estamos hablando de competidores del sector. Los éxitos de los demás le tienen que estimular para tratar de igualarlos. El tiempo que pase sintiendo envidia hacia los demás servirá solo para desviar su atención de lo que realmente interesa: lograr una empresa rentable.

Mirar hacía atrás.

En el universo de la empresa siempre hay que empujar hacía adelante. Siempre habrá un reto más complicado en el futuro que requerirá toda la concentración posible. Por tanto, es un error perder demasiado tiempo recordando los obstáculos que quedaron en el camino.

Buscar excusas.

Cuando se comete un error que proviene de una decisión equivocada, es habitual perder un tiempo precioso buscando excusas que sean capaces de explicar semejante desatino. Lo que se tiene que hacer es encontrar la causa del problema y aprender la lección para el futuro del negocio. Si se centra solo en las disculpas, volverá a caer en el mismo error, ya que no ha dado con la raíz del problema.

Dejar de aprender.

Da igual los años de experiencia que tenga en el negocio o el éxito que haya podido alcanzar. Si no sigue formándose llegará un momento en el que el entorno le pase por encima y se quede anticuado. Lo mejor es fijarse en el ejemplo de los grandes empresarios. Ellos han seguido aprendiendo día a día y han sido capaces de dar mil vueltas a la base de sus compañías.

Juntarse con personalidades negativas. 

Las personas que están continuamente buscando excusas,que se pasan el día quejándose y maldiciendo sobre cualquier asunto no son aconsejables. Lo mejor es huir de ellas como de la peste. Este tipo de gente jamás verá algo positivo en ninguna acción y usted se acabará contagiando de ese espíritu negativo con el que es absolutamente improbable que triunfe en los negocios.

No disponer de un plan para cada día. 

La gestión del tiempo es algo fundamental. Y, por suerte o por desgracia, el día solo tiene 24 horas. Ese tiempo es un tesoro del que hay que aprovechar cada segundo. Por tanto, no puede ser que un emprendedor no tenga preparado su plan para el día siguiente. Cada vez que se levante debe saber los objetivos de la nueva jornada. La mejor forma de conseguirlo es acabar el día anterior redactando un documento en el que se ponga unas metas, que deberá cumplir.

Tener miedo de hacer cambios y de adaptarse. 

Un emprendedor tiene que estar dispuesto y ser capaz de dar un volantazo a su hoja de ruta y a su estrategia global, porque existe una posibilidad bastante alta de que le toque adaptarse para tener y asegurar el éxito. Imagine que sería Apple hoy en día si Steve Jobs no se hubiera adaptado y la empresa hubiera seguido fabricando ordenadores. De haberlo hecho, no existiría el iPad ni el iPhone, ni ninguno de los negocios que han convertido a la firma de la manzana en una de las tres mayores corporaciones del mundo. En el lado contrario tenemos a Nokia. La finlandesa no supo reaccionar. Siguió fabricando móviles y descubrió como la ola smartphone le pasó por encima. Ahora ha caído en manos de Microsoft y dejará de existir como marca en poco tiempo.

Hacerse autobombo.

Los empresarios de éxito no pierden el tiempo rememorando sus grandes logros. Según obtienen uno, ya están pensando en el siguiente. Esa es la única forma de prosperar y de estar siempre a la cabeza.

Buscar solo los beneficios.

El dinero está muy bien. Pero es mucho mejor para un emprendedor centrarse en crear productos y servicios, que aporten valor y que marquen la diferencia. De esa forma será capaz de constituir una marca reconocible. Si lo consigue, el dinero vendrá solo. Esto puede parecer una contradicción, ya que el objetivo de toda empresa es ganar dinero. Pero eso no debería ser lo único que su estrategia tendría que tener en cuenta.

No estar preparado para fracasar. 

Si piensa que su primera idea arrasará y que le permitirá un retiro dorado, ni se moleste en ser empresario. Las estadísticas no mienten y, según todos los estudios, ocho de cada diez compañías fracasan. Por tanto, usted debe estar preparado para asimilar la situación, reinventarse y embarcarse en una nueva aventura.

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