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Capital riesgo: una fórmula de financiación temporal

En post anteriores hemos hablado de diversas posibilidades y vías que tienen las pymes para conseguir financiación. Pues bien, ahora ya terminamos esta serie apuntando otra alternativa muy interesante, el capital riesgo. Se trata de una actividad financiera por la que determinadas sociedades invierten, con carácter temporal, en el capital de empresas.

Esta temporalidad está normalmente relacionada con la realización de una determinada inversión o proyecto que conlleva un cierto riesgo. Y esa incertidumbre sobre la inversión hace que el capital riesgo sea una actividad preferentemente reservada a inversores profesionales dispuestos a asumir el riesgo o, también, a determinados entes públicos que por razones estratégicas pueden estar interesados en fomentar un sector industrial en concreto. Habitualmente se realiza una parte de las operaciones con financiación bancaria por lo que, en general, las inversiones se realizan con un cierto nivel de apalancamiento.

Las sociedades de capital riesgo participan generalmente en sociedades que no cotizan en bolsa. Además, normalmente no suelen invertir en instituciones financieras ni en empresas dedicadas a actividades inmobiliarias.

El capital riesgo puede invertir en empresas que se encuentran en diferentes fases de desarrollo. Veamos los tres casos posibles. En primer lugar el denominado Semilla (seed): representa la aportación de recursos por parte del inversor en una fase anterior al inicio de la producción masiva (definición/diseño del producto, prueba de prototipos, etc.), de forma que todavía existe riesgo tecnológico.

En segundo lugar, arranque (Start-up): se trata normalmente de inversiones para financiar el desarrollo inicial y primera comercialización del producto o servicio de empresas de reciente creación. Y, en tercer lugar, Expansión (Expansion): corresponde a inversiones para financiar el crecimiento de una empresa con beneficios. El destino de los fondos puede ser para la adquisición de activos fijos, el incremento del fondo de maniobra para el desarrollo de nuevos productos o el acceso a nuevos mercados.

Por otra parte, las inversiones por parte de entidades de capital riesgo pueden clasificarse del siguiente modo:

  • Sustitución (Replacement): adquisición de acciones existentes en poder de otra entidad de capital riesgo o de otro accionista o accionistas antiguos.
  • Adquisición con apalancamiento (Leveraged Buy-out – LBO): compra de empresas en las que una parte sustancial del precio de la operación es financiada con recursos ajenos, en parte garantizados por los propios activos de la empresa adquirida, y con instrumentos que están a medio camino entre los recursos propios y ajenos (financiación de entresuelo o mezzanine financing). Son frecuentes en capital riesgo las adquisiciones protagonizadas por los propios directivos de la empresa (MBO) o por directivos de otra empresa similar (MBI).
  • Reorientación (Turnaround): recursos aportados a una empresa en dificultades financieras para facilitar su reflotamiento.
  • Refinanciación de deuda: sustitución de deuda por recursos propios para reducir el nivel de endeudamiento de la empresa.
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