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Brexit, año I: el divorcio con Europa crea nuevos nichos para España

¿Cómo afectará a España la salida de Reino Unido de Europa?

El sector exterior es moderadamente optimista con el futuro del cuarto socio comercial y quinto exportador.

Reino Unido inicia hoy su andadura en solitario, al margen del club europeo. Después de 40 semanas de tiras y aflojas entre ambas partes para perfilar las estrategias de un divorcio anunciado desde el referéndum del pasado mes de junio, la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, invoca hoy el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, paso previo e ineludible a la maniobra de desacoplamiento del club comunitario. Un road map que durará dos años. Y cuya cuenta atrás culminará con los términos de separación de un matrimonio rubricado en 1973, durante la primera ampliación de la Unión, junto a Irlanda y Dinamarca, y que negociarán el secretario británico para el Brexit, David Davis, y el comisario del Mercado Interior, el francés Michael Barnier, que ya ha puesto tierra de por medio al adelantar la fecha tope de la batalla legal a octubre de 2018. Gran parte de este conflicto entre Bruselas y Londres gira en torno a la política comercial. Reino Unido retomará su soberanía para cerrar nuevos acuerdos de libre comercio. En especial, con EEUU. Pero, al mismo tiempo, pretende mantener parte de los privilegios de acceso al mercado interior europeo.

Para España, todavía con la incertidumbre de conocer si el des-ensamblaje británico será más agresivo o dócil, los efectos colaterales no pasan desapercibidos. Expertos y Gobierno admiten que el Brexit podría suponer caídas de varias décimas del PIB, un descenso en las ventas al exterior, debido a que Reino Unido es uno de los principales socios comerciales e inversores, en los flujos de turistas llegados de las islas y en una contribución adicional notable, de casi 900 millones de euros, al presupuesto de la UE. La diferencia de ser o no contribuyente neto a las arcas de la Unión.

Reino Unido es el cuarto mercado de la exportación española (19.153 millones de euros en 2016, frente a los 11.184 millones de importaciones); y quinto destino inversor del último lustro. En 2015, casi totalizaron los 6.000 millones de euros, casi la tercera parte de los 15.509 millones de 2012. Pero el impacto del Brexit también tiene que tener en cuenta las filiales de empresas como Santander y Sabadell, Telefónica, Ferrovial, IAG –hólding de British Airways e Iberia) o Iberdrola que, en total, están valoradas por el mercado por encima de los 60.000 millones de euros. Y, en el plano comercial, afectaría sobre todo a sectores como el de automoción. Aunque también a la maquinaria, a la industria aeronáutica y a la venta de frutos y hortalizas.

Otro cauce de impacto será el turismo. En dos frentes. El primero, por ser la nacionalidad más fiel a dedicar sus vacaciones en suelo español en los últimos años. Nada menos que 16,9 millones de turistas, de los 75,3 que visitaron España en 2016, eran británicos, que gastaron más de 1.000 euros por turista de promedio. El segundo, tiene que ver con el descenso de la libra desde el Brexit, las dificultades para tramitar visados y las dudas sobre derechos de residentes británicos en España (más de 200.000), que podría perjudicar al mercado de la vivienda. En total, BBVA cree que este asunto restará ya cuatro décimas a la economía española en 2017.

En el terreno positivo, España podría albergar agencias regulatorias como la de la banca o la del medicamento, ahora en Londres, y ganar ciertas opciones para lograr la histórica devolución de Gibraltar.

Pese a estas incertidumbres, que también afectan al resto de socios comunitarios, las empresas españolas se declaran optimistas a la hora de hacer negocios en los 12 meses próximos, a pesar de que aún revelan una alta preocupación por la salida británica de la UE. Un reciente sondeo de KPMG y CEOE entre 2.906 directivos y mandos intermedios de firmas de 13 sectores de actividad diferentes constata, en una cuestión con multi-respuesta, que el mayor efecto del Brexit sobre sus negocios lo determinará la depreciación de la libra (58%); seguido de la posible contracción del PIB británico (50%); la instauración de aranceles (43%) y los cambios regulatorios, motivo de temor para el 41% de los encuestados.

De este sondeo, el 45% de encuestados declara tener algún tipo de exposición con Reino Unido. Entre otras, el 16%, vínculos exportadores; el 12%, filiales y el 5%, sucursales. Un notable 19% considera que el Brexit generará más oportunidades de negocio, mientras el 45% juzgaba que no iba a reportar nuevos beneficios. El 36% restante se decantaba por estar a la expectativa del proceso.

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El estudio de opinión de KPMG también constata que el 22% de las firmas españolas tiene listo un plan de contingencia por la salida británica de la UE; un 43% no lo creía todavía pertinente y un 35% lo tenía pendiente de evaluación. Por áreas, el departamento financiero, el de fiscalidad y el legal son los que más se verán afectados. Incluso sin descartar que tengan que modificar aspectos de sus modelos actuales de negocio. De hecho, así lo cree el 35% de los encuestados.

Entre los más confiados en que el Brexit podría mejorar sus relaciones empresariales con Reino Unido, figuran, como se aprecia en el cuadro adjunto a continuación, los servicios profesionales, el sector financiero y el tecnológico y de comunicaciones.

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