En qué nos beneficiará la llegada de la revolución cuántica

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Cara mujer con tecnología software por encima

La revolución cuántica

Compañías como IBM (a través de Quantum Experience), Google o Intel llevan invirtiendo los últimos años importantes cantidades de dinero en el desarrollo de los primeros modelos de ordenadores cuánticos, conscientes de lo que supondría su uso para la humanidad. Campos como la medicina, las finanzas, la ingeniería, la inteligencia artificial o las infraestructuras experimentarán una transformación sin precedentes que los expertos sitúan por encima incluso de lo que supuso la revolución industrial hace más de doscientos años. Ha llegado la “revolución cuántica”.

Y todo ello gracias al desarrollo de los estudios del físico Max Planck, quien a comienzos del siglo XX empezó a discutir sobre el comportamiento de la naturaleza y su composición, por medio de unas partículas que llamó cuantos o fotones, y cómo se calculaba su energía a través de la constante de Planck.

La diferencia de la cuántica

Mientras que la informática clásica se basa en el código binario (los transistores precisan para su procesamiento ser un 0 o un 1 antes de cambiar de estado, usando los denominados bits) la cuántica utiliza los qubits, que pueden tener los dos estados a la vez. En los últimos años, la mejora tecnológica a todos los niveles ha permitido que la velocidad de transistores y condensadores se haya disparado de tal manera que se está alcanzando el umbral de las leyes clásicas de la física, lo que sólo deja como posible siguiente etapa la aplicación práctica de la informática cuántica. Cuando se produzca, no sólo se resolverán problemas con una rapidez desconocida, sino que se obtendrán todos los resultados posibles para cada variable y logaritmo.

Las carencias de la cuántica

Sin embargo, esta tecnología todavía presenta algunas carencias que se deben solucionar en el futuro, como, por ejemplo:

  • Temperatura. Los qubits son muy delicados y necesitan temperaturas cercanas al cero absoluto (-273º C) para ser operativos, así como estar completamente asilados en condiciones de vacío. En caso contrario, corren el riesgo de desestabilizarse y producir errores de cálculo.
  • Coherencia. Hoy, sólo es posible mantener el estado cuántico de los qubits durante un cortísimo periodo de tiempo, que se estima entre los 47 y los 50 microsegundos, momento en el que vuelven a un estado informático clásico de unos y ceros.
  • Interferencia. Cualquier perturbación en una fase de cálculo cuántico, como, por ejemplo, una oleada de radiación electromagnética, provoca el colapso del sistema, en un fenómeno que se conoce como decoherencia, lo que obliga al aislamiento absoluto si se quiere tener éxito en el proceso.
  • Soporte. No hay consenso sobre cuál debe ser el soporte físico adecuado para construir ordenadores cuánticos. Se da por hecho que coexistirán algunos años con las máquinas actuales, utilizándose para resolver problemas complejos, donde no llegue la computación clásica.

Qué aportará a los negocios

En 2016, el Comisario Europeo de Economía y Sociedades Digitales, Günther Oettinger, presentó el Quantum Manifesto, un documento que subrayaba el impacto que tendrá la llegada de la tecnología cuántica en la sociedad y en la economía, y que complementaba una reciente iniciativa de la Comisión Europea para destinar 1.000 millones de euros a su investigación. Compañías como IBM, Airbus o Toshiba, junto a universidades como Oxford, Harvard, Cambridge o la Complutense, así como trabajadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), suscribieron el texto, demostrando las expectativas que hay en torno a ella.

La importancia de la cuántica en la industria

Campos como las ciencias de la vida, la logística o la predicción del clima son algunos de los que, en teoría, podrían verse más beneficiados por su uso, destacando, por encima de todos ellos, a la industria química, ya que, previsiblemente, se podrá tener un mayor control sobre las propiedades de las moléculas, permitiendo llevar a cabo diseños de materiales y compuestos químicos nunca vistos. En el segmento de la salud, la nueva capacidad de análisis y resolución de datos permitirá descubrir medicinas y, sobre todo, atajar patologías que tienen una evolución más incierta e incontrolable, como el cáncer.

Pero, sin lugar a dudas, donde más expectación ha levantado la implementación de la tecnología cuántica es en las finanzas, donde se cree que supondrá una verdadera revolución en relación a cómo las concebimos en la actualidad. No en vano, entidades como Goldman Sachs, RBS o Guggenheim Partners están invirtiendo mucho dinero en computación cuántica con la intención de adelantarse a sus competidores.

Las innovaciones de la cuántica

Aunque resulta muy ambicioso poder concretar en qué consistirán dichas innovaciones, cabría destacar las siguientes, también aplicables en mayor o menor medida a otros segmentos de la economía:

  • Mayor seguridad en el intercambio de datos gracias a la criptografía cuántica, permitiendo, por ejemplo, generar procesos transaccionales formados por qubits que serían invulnerables (con la tecnología actual).
  • Mejora considerable en los sistemas de detección de fraude y del blanqueo de capitales.
  • Elaborar predicciones de riesgo y estrategias de negociación sin errores técnicos, mediante el análisis de un número de variables casi infinito, en muy poco tiempo y sin margen de error.
  • Analizar escenarios probables para la toma de decisiones de inversión, gestionando de otro modo la incertidumbre y los interrogantes sobre el largo plazo. Esto supondrá una enorme ventaja competitiva para aquellos agentes del mercado que dispongan de este tipo de tecnología.
  • Crear asistentes digitales autogenerados, sin ninguna clase de intervención humana.

 

Last modified: 23/04/2018

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