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Austria busca erigirse como puente de negocios entre Europa y China

La actual presidencia de la UE alerta de que, en toda batalla comercial, no hay ganadores. Mientras su diplomacia económica busca asentarse en los mercados asiáticos.

 

El Gobierno austriaco ha emprendido una estrategia diplomática para actuar como pasarela de comercio e inversiones entre China y Europa, para capitalizar los flujos de capital de industrias como la electrónica o la automovilística y posicionarse en el negocio digital; en especial, ante el boom del e-commerce en el mercado interior europeo y en el gigante asiático. Pero también por el interés de Viena en tener un papel activo en los flujos comerciales de la llamada Nueva Ruta de la Seda, la apuesta inversora del presidente chino, Xi Jinping, que ha prometido aportar más de 110.000 millones de euros a la causa: 13.300 millones a través de un fondo estatal, un préstamo de 50.400 millones, otros 8.000 en ayudas a países en desarrollo y organismos de las naciones de la ruta y 40.000 millones más, procedentes de la poderosa industria financiera china para impulsar a las empresas hacia el exterior. Detrás de esta iniciativa subyace, según Pekín, un objetivo geoestratégico que pretende convertir la ruta en una autopista mercantil entre China y el resto de naciones de Euroasia que sirva de contrapeso al predominio económico de EEUU, en defensa del libre comercio. Ahora que la Administración Trump ha declarado la guerra comercial con incrementos arancelarios sobre una lista multimillonaria de productos que adquiere de una serie de aliados -Europa, Canadá o México, esencialmente-, además de China. Unas medidas de cariz proteccionista para preservar -aduce la Administración Trump– a la industria y las empresas americanas.

3 Claves de Austria en su estrategia diplomática como puente de negocios entre Europa y China

El país alpino aumentará la frecuencia de las misiones empresariales a Asia

Aunque el foco de actuación preponderante es China. Tal y como ha señalado su ministra de Economía, Margarete Schramboeck, que se ha comprometido a presentar esta estrategia de expansión y impulso a las exportaciones austriacas hacia el continente asiático a finales de año. Aunque el primer paso de esta diplomacia económica ya lo ha dado. Schramboeck se desplazó en junio pasado a Pekín, en donde suscribió una treintena de acuerdos por valor de 1.500 millones de euros con empresas chinas. “Nosotros tenemos el conocimiento, el know-how de los mercados de Europa del Este y China puede abrirnos las puertas de las economías asiáticas”, dijo la responsable gubernamental en la capital austriaca. Tanto ella como el canciller Sebastian Kurz mantuvieron encuentros con altos directivos de firmas chinas; entre ellas, Alibaba, el gigante del negocio digital, Great Wall Motor o Industrial and Commercial Bank.

Combatirá las amenazas proteccionistas de Washington

En paralelo, Schramboeck garantizó que, durante el mandato rotatorio de la UE que ejerce en la actualidad Viena, combatirá las amenazas proteccionistas llegadas desde Washington tratando de abrir nuevos mercados fuera del bloque comunitario. La ministra ha sido CEO de Telekom en Austria y ha criticado abiertamente la política restrictiva de EEUU en materia comercial. También ha promocionado, desde su ministerio, la creación de un impuesto especial a los conglomerados tecnológicos y ha dado su apoyo a una regulación europea de protección de datos que se adecúe a la era digital, porque, en su opinión, “la reindustrialización” será el gran semillero de empleos en el futuro en la UE.

“Nadie gana en una contienda comercial, por si alguna de las partes involucradas en este tipo de batallas pudiera pensar lo contrario”, afirma. Por tanto, “será necesario emprender diálogos directos para evitar que se pierdan puestos de trabajo por el aumento de tarifas” alerta la titular austriaca de Economía.

El comercio bilateral entre Austria y China se elevó un 13% en pasado año

Ha llegado a alcanzar los 11.700 millones de dólares. Pero Viena quiere dar un “salto geopolítico” y cambiar su tradicional táctica transatlántica por otra que apunte al Pacífico. Pese a que los intercambios de comercio con EEUU aumentaron un 10%, hasta los 16.000 millones, tal y como se constata en su registro de Comercio. En la estrategia austriaca se incluye, además, el impulso investigador en Inteligencia Artificial e industria digital con el gigante asiático; extensible a Japón y como estrategia común de la UE. Bruselas lanzó a principios de año un macro-proyecto informático de 1.000 millones de euros que excluía a Reino Unido por el Brexit y encaminado a catapultar las exportaciones y la creación de empleo en estas industrias. Viena desea que este fondo, que también potencia la educación de habilidades profesionales y la cooperación académica, se extienda a China y otros mercados asiáticos.

Austria justifica esta iniciativa en que las reglas de protección de datos “serán iguales” para firmas estadounidenses, asiáticas o de cualquier otra nación que ofrezca servicios en el mercado interior, sin establecer “excepciones”, porque consumidores y compañías necesitan preservar su confidencialidad de multinacionales como Facebook o Alphabet. De ahí que respalde la tasa del 3% sobre las ganancias de estos conglomerados dentro del espacio europeo. O que impulse, en Austria, cambios tributarios que reduzcan los costes laborales y espoleen las inversiones en I+D+i. Con el foco puesto en Asia-Pacífico.

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