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Aspectos técnicos y humanos del relevo en una empresa familiar

Una de las mayores preocupaciones de las empresas familiares llega cuando se acerca el momento en el que el máximo responsable se retira y un nuevo miembro de la familia debe tomar el relevo al frente del negocio. Hay que tener en cuenta que un 85% de los directivos de estas compañías concede especial importancia a las buenas estructuras de gobierno corporativo y procesos, según acaba de poner de manifiesto el último Barómetro de la Empresa Familiar realizado por la consultora KPMG. Un 83% de estos directivos también considera primordial mantener el control del negocio dentro de la familia, así como la comunicación entre generaciones, algo importante para un 82% de ellos.

 

Según advierten los expertos, mantener el vínculo y el compromiso de las siguientes generaciones con el proyecto empresarial requiere, además de altas dosis de comprensión y empatía, formación y comunicación continuas para que los nuevos directivos valoren responsablemente el legado familiar y empresarial que recibirán. Por otra parte, es necesario prever un adecuado y correcto esquema de sucesión, en el que se tengan en cuenta aspectos como la propia planificación del traspaso de poderes, el estudio de los beneficios fiscales que la nueva situación pueda conllevar y el establecimiento de un estricto protocolo familiar. Pero en todo este proceso es necesario, además, tener en cuenta algunos consejos de carácter fundamentalmente personal o humano.

 

En primer lugar, es conveniente tratar el tema con las personas implicadas y hablar extensa y claramente con todos los miembros de la familia sobre el tema; y hacerlo con la suficiente anticipación, sin esperar al último momento. En la mayoría de los casos el sucesor es un hijo/a que suele contar con más hermanos/as que podrían tener las mismas aspiraciones. La sutileza y la diplomacia pueden jugar un papel importante para que nadie se sienta dañado ni dolido por la elección de la persona finalmente designada para hacerse cargo del negocio.

 

Pero, ¿cómo elegir correctamente al sucesor? Lógicamente, éste deberá contar con la suficiente preparación, competencias, habilidades  como para hacerse cargo del negocio adecuadamente e impulsar su crecimiento; además de dotes de mando e importantes habilidades directivas. Pero esto no será suficiente, ya que también será imprescindible que consiga el apoyo de los demás miembros de la familia ya que, en caso contrario, probablemente su gestión no llegará muy lejos.

 

Una vez que el elegido cumple todos los requisitos anteriores, deberá establecerse un proceso de sucesión que cuente, al menos, con cuatro etapas fundamentales: la planificación del relevo (a qué edad, en qué momento y en qué condiciones se llevará a cabo), la preparación del sucesor (que debe aprender los secretos del negocio, fortalezas y debilidades, clientes y proveedores…), el propio acto de traspaso (de qué forma se realizará y cómo se comunicará) y la progresiva o inmediata retirada del anterior máximo ejecutivo (se estudiarán los pros y contras de elegir una de las dos alternativas).

 

La preparación debe ser cuidadosa, sobre todo cuando se realiza por primera vez. Algunos expertos opinan que la forma de abordar la sucesión difiere notablemente según la generación familiar en la que se encuentre la empresa. Así, cuanto más joven es la compañía más complicado es el traspaso, sobre todo cuando se trata de un proceso entre la primera y la segunda generación, es decir cuando el creador de la firma decide poner punto final a su trayectoria empresarial y trasladar su “criatura” a uno de sus hijos.

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