Así venden los negocios de éxito a los millennials

millenialsLos tiempos han cambiado, y los emprendedores lo saben. Las formas y los métodos de venta que se utilizaban en el pasado se han quedado obsoletos. Los culpables del cambio son una generación nacida entre 1980 y 1995, denominada millennials. Se trata del primer gran grupo social totalmente digital. Esto origina que estemos ante un nuevo tipo de cliente, que se fía más de lo que se dice en las redes sociales que de la mejor campaña de marketing jamás creada.

 

La creciente importancia de esta generación origina que todo tenga que adaptarse a ellos. Uno de los aspectos que más ha cambiado, o que está obligado a ello, es la venta. El mundo comercial ha reinventado las técnicas adaptándose a los requerimientos de Internet. En la actualidad es el único camino conocido para desarrollar un negocio de éxito. ¿Qué se ha transformado en este campo?, ¿qué permanece?, ¿cuáles son los retos para el futuro? A éstas y a otras preguntas trataremos de dar respuesta en este post.

 

La confianza sigue siendo fundamental

Por mucho que el mundo se haya vuelto loco, existen virtudes que permanecen inalterables. La más importante dice que para que una marca sea capaz de conquistar al consumidor es necesario que se gane su confianza. ¿Y cómo consigue semejante reto una pyme? Muy simple, pero difícil de conseguir: es necesario cubrir una necesidad. Si no, si lo que se busca es incrementar la facturación diaria sin más, sencillamente no se alcanzará el objetivo a largo plazo. Todo debe pasar por saber escuchar al mercado. Un comercial debe tener, además, una visión clara de lo que vende y jamás debe buscar el engaño. Hace años las “trampas” eran más difíciles de descubrir pero en la actualidad “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Los clientes conviven con la información y no tardan nada en acudir a Google para corroborar si lo que se les dice es cierto.

 

Unida a la confianza, ganada a base de solucionar los problemas de los consumidores, una marca o un vendedor deben hacer especial énfasis en lograr que se le conozca. Y aquí es donde las redes sociales entran en escena.

 

Cómo vendo en el mundo digital

Todos los expertos coinciden en que las redes sociales ayudan a conocer muy bien al cliente. Y es que la gente no es consciente de toda la información que deja en páginas como Facebook, Twitter, Instagram, etc. Todos estos datos son fundamentales y claves para generar negocio. También lo es una herramienta como WhatsApp, que puede ser protagonista como servicio de atención y soporte al cliente. Pero, cuidado, que existan oportunidades en la app de mensajería más utilizada en el mundo no quiere decir que se pueda aprovechar este canal para el envío de promociones directas. Los usuarios lo verán como una acción invasora por parte de la empresa.

 

Para convertirse en imprescindible en el mundo social de los jóvenes hay que vender la mejor información posible. Algo que no se logra de cualquier manera, sino teniendo una estrategia clara, que tenga objetivos definidos y cuantificables. Una buena política vendedora en estos entornos se basa en la diferenciación. Y la mejor manera de destacar sobre el resto de rivales pasa por centrarse en un nicho de público.

 

Eso sí, los expertos, y cada vez más las empresas, son conocedoras de que si se es bueno en redes sociales se consigue ser referente. Pero si las cosas se llevan a cabo con errores, te conviertes en espantoso. Tanto uno como el otro adjetivo son muy difíciles de eliminar de la mente de los internautas. De ahí la importancia que tiene saber lo que se hace en los entornos sociales.

 

Un error muy común que se comete en redes sociales, en este caso en Linkedin, es el de crearse un perfil de vendedor, lograr un nuevo contacto y enviarle información por mensajes privados tipo promociones o spam.

 

Obtener ventaja competitiva

Para ser mejor que el resto en el terreno comercial hay que tratar de alcanzar una ventaja competitiva. Ésta se sustenta en cuatro elementos: reconocimiento de mercado, la rentabilidad del producto o del servicio, el hecho de que lo que tenemos en el porfolio sea único (los expertos lo conocen como la singularidad), y que se nos dé bien nuestro trabajo de vendedor. Si una marca o persona atesora estos cuatro valores lo tendrá mucho más fácil para conquistar a las nuevas generaciones.

 

Cómo se vende uno a sí mismo

La confianza se obtiene sabiéndose vender. Eso solo se logra conociendo al detalle qué tipo de vendedor se es. Existen cuatro perfiles habituales de comercial: el carismático, el serio, el flexible y el divertido. Cada uno tiene sus estrategias de venta para lograr la confianza de los clientes. A usted le toca descubrir qué adjetivo le viene mejor.

 

Pero lo más importante de todo no está en los libros ni en posts como éste. Lo fundamental para penetrar en las conciencias de los consumidores digitales es creer en lo que se vende. Si no es así, da igual todo lo leído o aprendido. No habrá ninguna posibilidad de éxito.

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