Asunción presidencial de Mauricio Macri. Buenos Aires, 10 de diciembre de 2015. FOTO DANIEL JAYO/LA NACION

Argentina exhibe su mejor cara en España

El presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, se encuentra estos días protagonizando una visita de Estado a España de claro tinte empresarial. No es ningún secreto que Macri está particularmente interesado en que las empresas de nuestro país recuperen la confianza en aquel mercado después de más de una década a en la que, con los Kirchner en el poder, nuestro sector privado vivió en una incesante angustia. Un periodo de tensiones que estuvo marcado por dos episodios: la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, propiedad de la española Marsans, en el año 2009; y el proceso similar sufrido en 2012 por Respol con su filial YPF.

 

Macri, que lleva en el poder desde diciembre de 2015, está implementando una potente batería de medidas liberalizadoras encaminadas a abrir su país al exterior -con fuerte contestación social, por cierto- que, en principio, favorecen el comercio internacional con un país que cuenta con 43 millones de habitantes y espera crecer, este año, un 3,5%. Y espera que España aumente su apuesta por un Estado con el que comparte idioma y, por cierto, grandes lazos históricos y culturales. Tanto es así que, como prueba de esa estrecha relación, la inversión de nuestras compañías en aquel mercado ha venido superando de largo los 6.000 millones de euros anuales, incluso en aquel fatídico 2012 en el que Cristina Fernández de Kirchner declaró “de utilidad pública sujeta a expropiación” el 51% de las acciones del negocio argentino de Repsol YPF.

 

Hoy por hoy, la liberación de las restricciones comerciales que se está produciendo gradualmente con el cambio de Gobierno ofrece oportunidades en todos los sectores, si bien sigue siendo recomendable que el exportador e inversor se proteja, bien a través de socios locales que conozcan muy bien la legislación, o bien a través de herramientas más próximas como los seguros de crédito a la exportación y la inversión. Entre los más destacados -y promocionados por la propia delegación argentina estos días- figuran automoción, maquinaria agrícola, ganadería, agroindustria, industria alimentaria, química, petroquímica, equipos para la minería y tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

 

La patronal CEOE, que está auspiciando numerosos encuentros entre 800 empresarios de ambos países, asegura igualmente que también hay oportunidades en sectores de importante demanda, como son transporte e infraestructuras viarias, energías renovables, construcción, gestión de residuos urbanos y bienes de equipo. Además, otras actividades presentan un interesante potencial todavía por desarrollar, como las energías renovables (impulsadas por la Administración), petróleo (importantes yacimientos de crudo y gas), biotecnológico o turismo (con grandes posibilidades aún por explotar).

 

Paliar el deterioro

España llegó a ser el primer inversor mundial en Argentina, pero las expropiaciones dieron al traste con esa condición. De ahí que Macri necesite, en su proceso de cambio, de la confianza de nuestras grandes multinacionales -allí están Telefónica, BBVA, Gas Natural y muchas otras-, pero también de nuestras pymes. En su histórica comparecencia en el Congreso ha remarcado que “son años de intercambio. Tenemos por delante muchísimas cosas en conjunto”. El mandatario se felicitó por las buenas relaciones entre España y Argentina y apostó por que ambos países continúen profundizando en su “alianza estratégica”. Pero también instó a que España y Argentina sigan teniendo un “rol protagónico” en las negociaciones que están manteniendo Mercosur y la UE con vistas a firmar un Tratado de Libre Comercio.

 

Por último, Macri pidió a las compañías españolas que ya tienen presencia en Argentina a que, “en esta etapa de estabilidad macroeconómica”, profundicen en su actividad y “atraigan” a nuevas compañías a participar en el proyecto del nuevo Gobierno, que es “crecer, crear empleo de calidad y reducir la pobreza”.

El potencial comercial entre España y aquel país es mucho mayor al que vienen exhibiendo en los últimos años. Así, en 2015, las exportaciones españolas a Argentina alcanzaron los 1.318 millones (somos su duodécimo proveedor de una lista que encabeza Brasil), mientras que las importaciones tocaron los 1.376 millones.

 

Los productos que más exporta España al mercado argentino son, según datos del Ministerio de Economía y Competitividad, equipos y componentes de automoción, material eléctrico, materias primas y semi manufacturas de plástico, productos farmaquímicos y automóviles. También destacan los productos siderúrgicos y los productos editoriales y de perfumería. Por su parte, los productos que España compra más a Argentina (2016) son residuos de la industria agroalimentaria, moluscos y crustáceos congelados, frutos cítricos frescos, cobre y sus aleaciones, pescado y productos de química orgánica.

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