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Aproveche que comienza la Declaración de la Renta para encontrar nuevos inversores

Periódicos, radios y televisiones lo han anunciado puntualmente: comienza el periodo de Declaración de la Renta. ¿Un momento duro para los emprendedores? Al contrario, se puede convertir en la mejor ocasión para convencer a nuevos inversores para que entren a colaborar en el negocio aportando ese capital que nos hace tanta falta. Solo es necesario recordarles a algunos de ellos, como por ejemplo los ‘business angels’ o los propios familiares o amigos, los incentivos fiscales con que cuentan los que ya lo han hecho y que también podrían tener ellos en el IRPF del próximo ejercicio si se deciden a apostar por financiar a la empresa.

Y es que los últimos cambios legislativos llevados a cabo en nuestro país han aumentado los incentivos para la financiación del capital “semilla” y de este tipo de inversores. Pero es que, además, los negocios que hayan disfrutado del apoyo de familiares y amigos también tendrán ventajas fiscales. Unas ventajas cuyos frutos se podrán materializar y comprobar por primera vez en este momento.

La ley de Emprendedores, que está en vigor desde el 29 de septiembre del pasado año, establece un nuevo incentivo fiscal en el IRPF a favor de los “business angels” o de las personas que solo están interesadas en aportar capital para el inicio de una actividad o “capital semilla”, de modo que se puedan crear nuevas empresas incorporando a su accionariado a estos inversores por un plazo que oscila entre tres y doce años.

Para la elaboración de la nueva ley, el legislador ha tenido en cuenta que dentro del tejido empresarial español, destacan sobre todo las pymes y los autónomos. Y los estudios demuestran que este tipo de empresas y emprendedores es uno de los principales motores para dinamizar la economía española, por su capacidad de generar empleo y su potencial para crear valor.

Sin embargo, en los últimos años, han sido precisamente éstos los que han sufrido en mayor medida el descenso de la actividad económica y han tenido que desarrollar su actividad en un entorno laboral, fiscal, regulatorio y financiero que ha mermado su capacidad de adaptación a los cambios. Además, se vienen enfrentando a una dependencia estructural de la financiación de origen bancario que puede limitar, en circunstancias como las actuales, su capacidad de expansión. Por todo ello, el Ejecutivo ha pretendido beneficiarles de alguna manera con un marco regulatorio que potencie la iniciativa empresarial y la cultura emprendedora, especialmente en la coyuntura económica actual.

Así, la nueva ley de Emprendedores establece para el tipo de actuaciones que comentábamos al principio una deducción del 20% en la cuota estatal del IRPF de la inversión realizada al suscribir las acciones o participaciones de la sociedad, siendo 50.000 euros anuales la base máxima de la deducción, limitada a una participación nunca superior al 40% del capital de la entidad. Además, se fija la exención total de la plusvalía al salir de la sociedad, siempre y cuando se reinvierta en otra entidad de nueva o reciente creación.

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