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Algunos trucos para hablar en público

Saber hablar en público es una necesidad imperiosa para cualquier emprendedor. Puede convertirse en un requisito imprescindible para éste en diversas ocasiones. Por ejemplo, cuando participa en jornadas o encuentros en los que intenta convencer al auditorio de la importancia de su empresa; cuando realiza rondas de reuniones para conseguir nuevos inversores; o cuando tiene que intervenir en diversos actos promocionales y públicos, tanto dentro como fuera de la compañía. Pero no todo el mundo tiene la misma facilidad de palabra y a algunos directivos, incluso, les da pánico la posibilidad de tener que hablar en público. Pues bien, para terminar –o al menos reducir en la medida de lo posible- con estos temores, a continuación le ofrecemos algunos trucos muy sencillos de poner en práctica.

 

Ensaye su intervención durante un espejo, hablando y gesticulando como piense hacerlo después. También puede grabar la charla y escucharse después, para corregir aquellos latiguillos y repeticiones que no le gusten. Hágalo imaginando que está rodeado de público que le observa e intente controlar los nervios en todo momento. Repítalo las veces que sea necesario.

 

Lleve notas por si acaso. Aunque no tenga previsto leer su intervención, puede venirle bien cuando pierda el hilo o en determinados momentos que desee citar exactamente una frase o una cifra. Y no olvide preparar algunos comentarios adicionales para utilizarlos en el caso de que no funcionen los medios audiovisuales –algo bastante frecuente- con los que tenga previsto apoyar su charla.

 

Beba un trago de agua antes de comenzar a hablar y tenga siempre un vaso cerca para poder utilizarlo como excusa para descansar un momento. Cuando tenga algún lapsus, pierda el hilo o, simplemente, necesite una pequeña pausa para retomar el discurso, beber un sorbo le será de gran utilidad. Además, le aclarará la voz y le permitirá seguir dirigiéndose al auditorio con un tono firme y seguro.

 

Realice algunos ejercicios de respiración antes de comenzar su intervención. Respirar correctamente y hacerlo de forma honda y profunda en determinados momentos le permitirá pronunciar mejor sus palabras, hacer las pausas necesarias para concentrar la atención de sus oyentes y evitar los engorrosos “gallos” que suelen producirse de vez en cuando.

 

Mantenga el contacto con el público, acérquese a ellos y evite obstáculos. Si puede hablar de pie y moviéndose por el escenario, mucho mejor que si permanece sentado detrás de una mesa.

 

Empatice con el público. Lo puede hacer, por ejemplo, citando alguna referencia que le una o relacione directamente con todos los presentes o que tenga que ver con el lugar donde está dando la conferencia. También puede contar una anécdota que venga a cuento o, incluso, permitirse alguna broma que relaje el ambiente.

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