Oportunidades para las empresas en la Agenda 2030 de la Unión Europea

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En la Asamblea General de la ONU celebrada en 2015, países de todo el mundo firmaron la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con una lista específica de tareas para acabar con la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas disfruten de paz y prosperidad. Este documento, junto a los resultados del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, han sido las hojas de ruta base utilizadas por la Comisión Europea para establecer los retos de la Unión Europea para el horizonte 2030 de cara a lograr un mundo mejor y poder desarrollar un marco mundial para la cooperación internacional en materia de sostenibilidad, con sus dimensiones económica, social, medioambiental y de gobernanza.

 

Objetivos todos ellos que deberán ser de máxima relevancia para las empresas que operen en el Viejo Continente a partir de ahora, debido a que el propio Parlamento Europeo ha asegurado que el precio de no aplicar la legislación medioambiental vigente en la UE se estima en unos 50.000 millones de euros al año en costes sanitarios y costes directos para el medio ambiente. La intención del regulador comunitario no consiste solo en acelerar y ampliar las soluciones sostenibles, sino también en tender puentes y aumentar la coherencia entre los diferentes programas a todos los niveles. Y, dentro de este nuevo paradigma, cabe destacar algunos ámbitos que se han marcado como prioritarios dentro de la Agenda y que suponen oportunidades de negocio para las compañías, como son:

 

  • Pasar de la economía lineal a la circular. La mayor disponibilidad y asequibilidad de las distintas materias primas y productos ha contribuido al aumento de los niveles y de la calidad de vida en la UE. Sin embargo, nuestra cultura de consumo ha dado lugar a un aumento de la extracción de recursos y una creciente presión sobre el capital natural y el clima. Para garantizar un crecimiento sostenible que siga mejorando la vida de las personas, desde la Comisión quieren implementar profundos cambios en los diseños de materiales y productos, de modo que estemos debidamente equipados para la reutilización, la reparación y el reciclado. De acuerdo con sus estimaciones, todo ello permitirá no solo reducir los residuos, sino también rebajar la necesidad de nuevos recursos que deban extraerse con un gran coste financiero y medioambiental.Según la oficina de estadística Eurostat, la transición hacia una economía circular, incluida la bioeconomía circular, representa una gran oportunidad para crear ventajas competitivas sobre una base sostenible. Aplicar los principios de esta nueva economía en todos los sectores e industrias beneficiará a Europa desde el punto de vista medioambiental y tendrá potencial para generar un beneficio económico neto de 1,8 billones de euros de aquí a 2030, creando más de un millón de nuevos puestos de trabajo.

 

  • Sostenibilidad desde la huerta. Modernizar el proceso de producción de alimentos para corregir los posibles desequilibrios de esta industria, ofreciendo comida suficiente y asequible para afianzar el crecimiento de la población. Este es el reto marcado por los organismos europeos, fomentando para ello ayudas e iniciativas para la restauración de bosques, los recursos de agua dulce, los ecosistemas y las estrategias con las que afrontar con éxito los riesgos climáticos. La Comisión ya ha anunciado que entre sus próximos objetivos están la reforma de la Política Agraria Común (PAC) y las iniciativas sobre pesca, estando convencidos sus funcionarios de que eso derivará en el desarrollo de nuevas actividades que beneficiarán a un número significativo de empresas.

 

  • Energía, edificios y movilidad del futuro. La energía limpia será clave para un futuro sostenible en la Unión Europea, por lo que es necesario producir, almacenar y consumir energía de forma sostenible para reducir el impacto medioambiental y proteger la salud de los ciudadanos europeos. Aunque ya existen alrededor de 1,5 millones de puestos de trabajo en el continente relacionados con las energías renovables y la eficiencia energética, la Comisión Europea quiere estimular el desarrollo de iniciativas en estos campos hasta 2030 para reducir la dependencia de combustibles fósiles y contribuir a un mercado eléctrico más justo. En el caso concreto de los edificios, se calcula que son responsables de un 40 % del consumo de energía, por lo que es necesario promover una mejora de su eficiencia energética mediante su renovación y modernización. En referencia a la movilidad, este organismo va a fomentar en la próxima década a las empresas que promuevan soluciones sostenibles del sistema de transportes, especialmente en las grandes ciudades.

 

  • Educación, ciencia, tecnología, investigación y digitalización. Según la Comisión Europea, la educación, la formación y el aprendizaje permanente son indispensables para crear una cultura de sostenibilidad. Por ello, han convenido en trabajar en pos de un Espacio Europeo de Educación de aquí a 2025 para aprovechar plenamente su potencial como motores de la creación de empleo, el crecimiento económico y la justicia social. Mejorar las competencias en TIC y competencias digitales básicas serán objetivos clave hasta 2030, donde tendrán una especial atención hitos como la capacidad y el conocimiento de las tecnologías digitales, la conectividad, el Internet de las cosas, la ciberseguridad, la cadena de bloques o la informática de alto rendimiento.

 

  • La economía colaborativa. La Comisión está decidida a apostar por modelos de negocio nuevo que fomenten una importante contribución al desarrollo sostenible y el trabajo responsable, siendo la economía colaborativa y el emprendimiento social dos ámbitos que se impulsarán especialmente, tanto a través de la financiación como por medio de una regulación que estimule su crecimiento, en especial entre los más jóvenes.

 

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Last modified: 08/07/2019