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5 consejos para superar el miedo escénico a hablar en público

La primera vez que el carismático Richard Branson, fundador del grupo Virgin, se subió a un escenario para hablar delante de un auditorio se quedó mudo. Bueno, según sus propias palabras, se quedó en blanco y estuvo balbuceando incoherencias hasta que tuvo que salir corriendo de allí para vomitar. “Mi cara estaba más roja que el logo de Virgin”; dijo en una entrevista de hace años al recordar aquel momento. A pesar de eso, unos años más tarde un amigo le recomendó que se convirtiera en la cara pública de la empresa. De esa forma se ahorraría dinero, ya que era más barato conseguir titulares con lo que dice uno mismo que con una gran campaña de marketing.

Como se puede comprobar, el personaje logró vencer todos su miedos para convertirse en un auténtico showman. ¿Su truco? Practicar, entrenar y prepararse. De esa forma, los discursos van saliendo cada vez mejor y se supera el miedo escénico a hablar en público.

Sirva este ejemplo para demostrar que ni el más lanzado y sagaz de los oradores ha nacido aprendido y que la vergüenza y la timidez son malas compañeras a la hora de enganchar un micrófono y ofrecer un speech al respetable. Por desgracia, algunos estudios aseguran que cerca del 75% de las personas sufre una enfermedad conocida como la ansiedad del discurso. ¿Sus síntomas? Un corazón que martillea a ritmo de rock, un estómago lleno de moscas, sudores a lo José Antonio Camacho y un cerebro incapaz de enlazar dos palabras seguidas con un mínimo de sentido común.

Quizá usted señor emprendedor piense que jamás tendrá que pasar por semejante trauma. ¿Quién puede estar interesado en mi historia? Pues desengáñese. Aunque le parezca imposible, si tiene un mínimo de éxito en su aventura empresarial, puede que cualquier día llegue un correo electrónico o una llamada, que le inste a hablar ante un selecto grupo de líderes empresariales, o ante un nutrido grupo de alumnos y profesores de una escuela de negocios.

Para evitar que a usted le pase como a Richard Branson en su primer discurso le aconsejamos que estudie con interés estos sencillos consejos que le mostramos a continuación.

Sea positivo. El miedo puede paralizar. Para evitarlo se debe convencer al cerebro de visualizar los resultados positivos que puede tener el discurso. No hay que centrarse en la vergüenza o en la timidez sino en lo positivo que puede resultar para la empresa ofrecer al auditorio un gran momento. Así conseguirá inspirar a la gente y logrará más invitaciones para hablar en el futuro. Esto supone una inyección de reconocimiento para su firma y, además, es gratuita. Piense sólo en lo bueno y olvide la negatividad.

Siéntase como en casa. Imagine que es un equipo de fútbol. Lo lógico es que le resulte más sencillo vencer a su adversario en su campo que desplazarse a terreno enemigo. Pero en un discurso no queda más remedio que ir al lugar que le indiquen. Ante esta situación, lo único que puede hacer es familiarizarse con el entorno para lograr que sienta el auditorio como suyo. Por tanto, estudie el lugar, el tamaño, el espacio. Tampoco olvide preguntar si tendrá que hablar desde un podio o tendrá un micrófono de mano, si habrá televisiones…. Todos esos detalles son fundamentales para no ponerse nervioso en los momentos previos al discurso.

No olvide que usted es el experto. ¿Quién es la persona mejor indicada para hablar de usted y sus aventuras empresariales? Sin duda, usted mismo. Así que no olvide nunca que la gente que le escucha no es mejor ni sabe más que usted. De esta forma, logrará sentirse superior, lo que es fundamental para hilvanar una oratoria interesante.

Sea real y emocionante. Intente introducir anécdotas o cualquier ejemplo que provoque que el público le sienta como alguien interesante y auténtico. Para lograrlo, estudie los discursos de otros oradores interesantes o de presentadores de televisión, que consiguen reunir a una importante audiencia, por el mero hecho de oírles. Una vez visto lo que hacen otros, prepare su discurso con un principio y un desenlace y con todos los pasos que debe seguir para llegar al final. Pero no olvide que lo más importante es el mensaje. Quizá usted pensaba seguir un guion y al poco tiempo se da cuenta de que no funciona. No tenga miedo y cambie sobre la marcha pero sin olvidar el fondo del asunto. Es decir, el mensaje y la moraleja final.

Conozca a su público. Los buenos grupos de música suelen cambiar su repertorio dependiendo de dónde y ante quién toquen. Su caso es el mismo. Adáptese a la audiencia, ya que un discurso pensado para empresarios no interesará a un grupo de estudiantes, y viceversa. Por último, también debe estar preparado para las preguntas que le pueden hacer. Ensaye con conocidos para saber qué dudas desprende su monólogo.

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